EXTático

Funcionamiento del bisel de reloj de submarinismo

Filed under: EXTático — Gilberto Salas octubre 27, 2012 @ 2:21 pm

El tipo de bisel que llevan los llamados relojes de submarinismo, procede de los años 60 y 70, pero prácticamente no ha variado mucho. Es un bisel rotativo unidireccional, en contra de las agujas del reloj, posicionado sobre la caja media del reloj. Ese bisel lleva grabado un índice numerado en rojo y otro en negro o azul. La idea es controlar el tiempo de inmersión a través del bisel y la hora de la misma.

Por ejemplo, en el reloj de la animación de señala la hora de inmersión como las 10:10. Suponiendo que vamos a realizar una inmersión de 30′ (inmersión recreativa), el bisel tiene que posicionarse en relación a esa media hora que vamos a estar en el agua. Así, la hora final que debemos de salir serían las 10:40. Por tanto, deberíamos de colocar el final del bisel indicativo de los números en rojo, el número 20, que coincida con la hora que pretendemos terminar la inmersión. Así, en la animación se observa como el bisel se coloca el 20 de la indicación roja en la hora de terminación y el comienzo de la zona roja empieza 10′ después de haber empezado la inmersión.

Hoy en día los relojes de este tipo llamados Diver solo tienen un sentido lúdico y estético. Cualquier aficionado a submarinismo se acompaña de todo tipo de accesorios tecnológicos cuando pretende realizar inmersiones de mas de 30 minutos o a mas de 13 metros. A partir de 30 minutos se supone que es cuando comienza la disolución del nitrógeno en sangre o de 30 metros de profundidad. Con 30′ poca descompresión hay que hacer.

Por tanto, mi consejo es que el que quiera hacer submarinismo no sea solamente con un reloj de este tipo Diver. Debe de ir acompañado de la tecnología que existe para comprobar fidedignamente el estado de la inmersión. Eso si, también acompañado del Diver porque disfrutar de la estética de este tipo de relojes en un fondo marino es aumentar las sensaciones que estamos recibiendo

Juntor Magnesium Nº 6

Filed under: Concepto — Gilberto Salas octubre 26, 2012 @ 5:38 pm

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Hemos hecho una evolución del Juntor básico que se quedó en prototipo y no llegó a comercializarse. Hemos mejorado el diseño pero hemos mantenido las características. Aunque la altura la hemos disminuido hasta 15,6mm se ve muy potente. La anchura sigue igual a 46mm.

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Hemos hecho un bisel de 24 clicks de 60 minutos, que se corresponde con una esfera de horas AM y PM. Los colores son gris oscuro, negro y verde oliva muy oscuro.

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Las características técnicas son:

Caja de magnesio de AZ91 con anodizado alcalino para subir la dureza.

Bisel de magnesio con 24 clicks bidireccional grabado al ácido y pintado.

Caja posterior de magnesio atornillada

Altura total 15,6 Anchura 46mm

Corona de acero 316L 100 metros

Hebilla 316L

Cristal de zafiro con dispersión al rojo.

Agujas con luminova.

Esfera de tres niveles

Correa de poliuretano 75 shore A

Movimiento Unitas 6498-1

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La sensación afectiva como función e impulso limitador del yo

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas octubre 24, 2012 @ 5:10 pm

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Hace poco decía que el impulso afectivo se convertía en una representación, un hecho de conciencia si es una inmanencia, gracias a la sensación.  Una sensación estética es una tendencia como percepción externa o interna de la cosa o de la conciencia rodeada de afectividad. Con ello quería decir que la sensación tiene dos vías, y por tanto, es correlativa, lo que significa que puede ser entendida desde un punto de vista inmanente donde el hecho de conciencia pertenece a un concepto o a una función de relación, o desde el punto de vista puramente objetual, donde la representación emana del objeto y se conoce a través de esa sensación.

El problema de la sensación es la semántica variada en definir su concepto desde tiempos de Hume debido a las diferentes modos de conocimiento, sea trascendental o de inmanencia. Si para él las sensaciones del ser sensible eran el modo ontológico de describir lo que existe, hoy en día hablar de sensaciones se elude en beneficio del concepto de percepción. Este concepto quizá toma en mayor medida la idea de una interioridad, que define las cualidades a través de la forma y no tanto la idea de una sensación que por sí misma es real. En cualquier caso, la sensación dentro de una exposición inmanente de lo que existe, se refiere a un todo de relación, y por tanto, su concepto es sinónimo de sentimiento, percepción, emoción, afección, afecto, etc, donde en realidad lo que prevalece es la función, aquel yomedoycuentaquemegustaeseobjeto. Pero ¿cuál es la función de la sensación como concepto? Es la función de limitar o delimitar el infinito, aquel trozo de espacio y materia que por medio del Yo/yo es interpretado, en este caso en relación a lo estético.

La sensación procede del impulso afectivo, pero además continúa siendo afectiva, y por tanto, siempre tiende correlativamente a una fusión o a definirse ella misma por afectividad. Ello implica que la sensación es lo mismo que afecto, afección, emoción o sentimiento. Si bien esta idea es inmanente a nuestra filosofía, desde el punto de vista de la exterioridad, los estudios de Lorenz, demostrativos para la trascendencia, enseñan una tendencia a la correlación de carácter innato a partir de la primera sensación con cualquier objeto afectivo, incluso los objetos inertes. Sus estudios sobre patos y gansos enseñaron que estos pueden vincularse fuertemente a un objeto inanimado, y por tanto, se mostraba que la sensación innata podía tener una emoción afectiva hacia algo inerte como un peluche. Una conclusión sería que la sensación en la exterioridad o en una epistemología positivista, donde la emoción es de carácter intangible o abstracto, podía representarse y manifestarse en ese vínculo afectivo de apego hacia lo inerte. También Eibl-Eibesfeldt explicaba que los conceptos proceden de los sentimientos que son sensaciones háptico óptica interpretados por cada individuo. Desde este punto de vista, la sensación es algo más que la percepción de la forma. Es una amalgama de conceptos vinculados y fusionados en uno solo, incluso para el pensamiento de la exterioridad de un objeto material. Ver enlace.

La sensación es lo que limita y determina al infinito como lo indeterminado absoluto. No se puede explicar lo que es el infinito salvo por su contrario que es la determinación como límite y sensación del infinito. Este es una capacidad o una posibilidad de determinarse y trasformarse en sensación que limita un espacio y contiene una materia dentro de un hecho de conciencia espontáneamente. La sensación es un hecho que limita al infinito en espacio y materia, conceptualizando su significado en un espacio materia topológica de conciencia, donde se fusionan todos los elementos sinónimos que dan forma a ella, dentro de una función. La función relaciona todas estas partes y las fusiona en las líneas de forma, cuyo significado último es interpretativo por el tiempo, el yo propio. Por la sensación, gracias a su espontaneidad, chocamos en cada momento con el infinito, ya que la interpretación propia es posicional, lo que equivale a limitar un espacio/materia en una propia perspectiva de significado. Un significado convencional de la forma proporciona un tiempo universal, pero el significado propio de la forma, a través de la función de relación interpretativa, necesita un punto de referencia para limitar lo determinable del infinito y transformarlo en lo limitado determinado de la sensación como hecho de conciencia. El yo que crea la sensación, que la siente, le afecta y le emociona en el límite con el infinito.

El infinito es como el famoso diagrama de Bacon del lienzo en blanco pero ilimitado, que desde un punto de vista de fuera del yo, contiene en sí mismo las posibilidades de toda sensación, aunque es indeterminado. Yo toco al infinito a través de la sensación y la sensación da lugar a la forma del concepto y su función, que en realidad son trazos de un infinito con materia y espacio de una realidad activa y espontánea, una negatividad por ser objeto y una existencia por ser concepto e interpretada por una función. La espontaneidad del infinito supone que las sensaciones, los afectos, los conceptos y las funciones en el infinito delimitado son en sí mismas infinitas y espontáneas, por la doble espontaneidad, la que supone que es inmanente al infinito y la que aparece en el yo interpretativo en relación a su tarea limitadora.

La idea de la creación en sí misma es espontánea tanto para una inmanencia como para una trascendencia o lo que es lo mismo para una filosofía de interioridad conceptual o para una filosofía de representación de la exterioridad. En una filosofía de representación de objetos como causa, la idea de creación supone que estos han aparecido espontáneamente. Los objetos o las cosas o son creados por la máxima trascendencia, que es dios, o son creados por ellos mismos de la nada, como explican los científicos a través de las radiaciones de partículas de los agujeros negros. Para la filosofía de la trascendencia las cosas que son creadas sean por dios o por sí mismas, son creadas a partir de la nada, una nada indeterminada e infinita de un modo espontáneo, el infinito espontáneo. El concepto que parte el origen causal de la exterioridad trascendente en la representación es el infinito espontáneo. En una filosofía inmanente, la idea de un infinito espontáneo empieza en Fichte con su idea de lo absoluto como actividad libre pura, que parte de la proposición de Kant sobre el sentido interno como actividad espontánea y de una posible intuición intelectual. La idea base y común donde confluyen tanto la inmanencia como la trascendencia en la representación es la espontaneidad.

La espontaneidad, que es lo que se produce por sí mismo, se expresa en el choque con el infinito desde la exterioridad como trascendente o en la interioridad de la inmanencia donde la función limita a través de la sensación dentro de ese todo de relación. La función tiene la misma misión en las dos maneras de conocimiento de la sensación. Mientras que la función en la trascendencia es un aprender o un recoger datos sensibles para dar lugar a un concepto definido la función inmanente es la relación de dos conceptos que son interpretados por el yo propio, donde estos conceptos ya han sido formados por un yo/sensación. La función sería conocer la sensación e interpretarla a través de ese yo propio y poder relacionarla con un todo. La diferencia es que la función en la trascendencia forma conceptos a partir de una causa externa, mientras que la función en la inmanencia interpreta la sensación espontánea y limitadora del mismo yo cuando aparece en el concepto. La pregunta sería ¿hay confluencia en estas dos maneras de conocer, y por tanto, de ambos modos de función? ¿Qué significaría esta confluencia y cómo se expresaría? Pues para un próximo post.

Idealizando a los suizos

Filed under: Etcétera — Gilberto Salas octubre 11, 2012 @ 10:49 am

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En España se tiende a idealizar todo lo que suena a extranjero y en el mundo de la relojería a los suizos. Qué duda cabe que gracias a ellos el mundo de la relojería ha avanzado mucho. Nuevos materiales en cajas, platinas, nuevas técnicas de fabricación aplicadas a los diferentes elementos y una continua investigación en un campo en el que parece que todo está descubierto. Pero todavía nos sorprenden con nuevos balances magnéticos, resortes de fibra de vidrio o la posibilidad de fluidos autocargantes. El problema es que no todo es tan bonito como parece.

Lo primero que sorprende con la industria relojera suiza es la propaganda. Si bien parece que ha conseguido que las grandes empresas sean reconocidas por el público aficionado como “manufacturas”, la realidad es muy distinta. La idea de manufactura pretende expresar, que todos los elementos de un reloj son construidos en la misma casa. Seguramente, cualquier persona versada en logística comprenderá que es inviable construir todas las piezas de un reloj en una misma fábrica a estas alturas del desarrollismo industrial. Con tantas piezas y tantas operaciones la posibilidad de la manufactura es impensable. Pero lo mas sorprendente es las empresas que fabrican esas piezas fuera de la “manufactura”. Son los clásicos ateliers, talleres en pueblos perdidos en las montañas de Suiza, donde introducen una máquina de CNC de cinco ejes, en una casita adosada de una calle del pueblo y que aquí en España yo dudaría en que pasaran una inspección de industria o de trabajo. En esos ateliers se pueden ver cajas, biseles, platinas de las marcas suizas mas prestigiosas, en un entorno idílico fuera del taller, pero casi medieval salvo por la máquina, dentro del mismo. Vamos, que allí no te abrían la puerta si no dabas la contraseña.

Es extraño que en aras del marketing, oculten los comienzos de la revolución industrial, que fue con la división del trabajo. Adam Smith en La riqueza de las naciones plantea su tesis a partir de observar cómo operaban los ateliers suizos, donde para hacer un reloj cada operario, cada taller, se especializaba en la fabricación de algún elemento, para que fuera mas rápida. En realidad, los suizos son los inventores de la idea de manufactura, pero también de la idea del outsourcing. Y aquí viene lo bueno, porque si se va a fabricar fuera de mi casa, piensan ellos, que mas da 30 kilómetros que 11.000, que cuando regrese la partida, ya nos encargaremos de quitarle los rasgos oblicuos.

Hoy en día, es raro que alguna empresa suiza no fabrique alguno de sus componentes en Asia Oriental o lo que es lo mismo en la China Mandarina. Si sales de Ginebra con destino a Hong Kong, es fácil ver allí ejecutivos de empresas muy conocidas suizas con sus ingenieros y no con sus directores de marketing. Incluso esos mismos ejecutivos, que toman café entre ellos, intentan esconderse en el mismo avión donde no hay escapatoria, para no encontrarse. ¿Es posible que una empresa que tenga 175 operarios pueda producir mas de un millón de movimientos al año? Eso mismo es extensible a toda la industria suiza a menos de que estén trabajando los siete millones de suizos. De momento, no tengo constancia de que los niños suizos de 2 años estén sustituyendo sus peonzas musicales por máquinas de CNC con música.

Lo mas gracioso del caso es que todos nosotros nos hemos creído el cuento chino de que los suizos no fabrican en  China. Pero la realidad es que incluso las juntas tóricas hablan mandarín. Si algún españolete se cree que su reloj suizo es enteramente un swiss made, está mas engañado que un chino, que encima es el que fabrica los relojes, ya que para los suizos los españoles somos sus chinos.

Lo peor de todo ya no es eso, es que encima nos cargan con estereotipos de informales, irresponsables, poco trabajadores y con falta de palabra. Si alguna empresa española quiere tener contacto con empresas suizas, que se prepare. Primero, no existe la confianza para ellos pero sí que tú la tienes que tener con ellos. Por eso, págame por adelantado te dicen, pero si les tienes que hacer un trabajo como fuente externa, te dicen ahora te pago el 30% y ya veré cuando os pago lo que falta. Segundo, una vez que han recibido el cheque, si tu pedido es pequeño, allí te lo dejan en espera unos cuatro o cinco meses, una operación que no tarda mas de un día o una semana en realizarse. Y eso es lo que hay y si no puerta. Tercero, cuando recibes el pedido, después de esperar tanto tiempo, creyendo que te van a dar la mejor calidad posible, pues no es para tanto. Al final, echas de menos aquel chinito tan simpático y amable, que te hacía los encargos en menos tiempo, mas barato y seguramente ahora hasta mejor.

Creo que lo único que salva la industria suiza es la tendencia a la innovación y al diseño. Los chinos no entienden que lo mas importante es el diseño y en este tema los suizos son únicos. Los diseñadores chinos están muy mal pagados, aunque sé que son muy creativos, pero no se pueden expresar. Como no existen marcas chinas importantes, lo que les interesa es la gran producción. Por ese motivo, el diseño no entra dentro de sus planes, pero yo me pregunto ¿podría tener éxito una empresa de diseño de relojes en China cuando el mercado esté tan saturado de relojes muy baratos o muy caros? Habría que probarlo.

De todas formas siempre diré que lo mejor de los suizos son los españoles que se fueron allí muy jóvenes y nos abren sus puertas con mucho cariño. Gracias a ellos hemos podido comprender un poco mas la tan hermética industria relojera suiza. Para estos españoles suizos, que no dejaron nunca de pensar en sus raíces mi mas sincera admiración y respeto.