EXTático

Modular el tiempo

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas marzo 31, 2012 @ 9:18 am

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Consiste en la armonía que se otorga a los dos modos diferentes del que modula la indeterminación del tiempo y este es el yo. El yo está en el origen del principio de lo indeterminado luchando por determinar y definir lo que en su esencia es indeterminación. Esa es la base de la comprensión de la lucha del tiempo, entender que el que modula y armoniza la tendencia a la indeterminación es el yo propio, ya que lo determinado es una interpretación. La ventaja de lo interpretado por el propio yo es que cualquier determinación se transforma en un valor o una creencia útil, mientras que dure en su determinación interpretativa por el yo. Su uso depende entonces de la duración dentro del periodo que sea útil y no una detención que se transforma en axiomática como un ideal eterno, un valor o una creencia que se convierte en verdad inamovible. Es en esencia la idea de la voluntad de poder de Nietzsche pero comprendida desde la base de la indeterminación del tiempo del mismo yo propio. El yo es el modulador de modos diferentes dentro de un conjunto armónico de recíprocos, donde este comprende que la forma no es un límite pasivo y detenido del reposo, sino que es a la vez movimiento y reposo, acción y pasión, devenir y estasis, afuera y adentro.

La mayor parte de la filosofía del desarrollo filosófico del siglo XX proviene del estudio de las ideas que presenta Nietzsche en su obra. Releer a Nietzsche después de haber estudiado a diferentes autores, uno se encuentra con la sorpresa de ver el origen de donde proceden las nuevas corrientes filosóficas como el existencialismo, el estructuralismo o la Escuela de Frankfurt. El párrafo del principio no es mas que el desarrollo y la aplicación de la idea de la voluntad de poder al yo propio, que en realidad es el ultrahombre de Nietzsche aderezado de conceptos cartesianos. Ahora bien, ese yo que tanto critica Nietzsche es considerado como sustancia por él mismo, cuando en realidad es tiempo, y por tanto, nada tan indeterminado como ese concepto que a la vez quiere determinarse en una reciprocidad, que es el principio de indeterminación del orden y desorden del tiempo.

De todos los filósofos presocráticos creo que hay tres que merecen ser revisados y replanteados sus conceptos constantemente ya que están relacionados aunque parezcan en sí mismos contradictorios. Parménides es uno de ellos y explicaba que el ser era algo pleno y necesario y lo que estaba fuera de este no se podía pensar. Por otra parte, Heráclito sugería que todo cambia y que no de podía detener el flujo con que ocurrían las cosas. A esto Anaximandro lo llamó tiempo al orden que juzgaba la indeterminación intrínseca de las cosas, una disposición para que todo tendiera a perder su forma y determinación. Esta disposición es recíproca, lo que significa que cada término es correspondiente al otro, que están en relación series, sistemas, individuos, conceptos en el mismo fundamento del significado que se estructura en el algo. Desde este punto de vista, lo que se detiene y lo que se mueve son correspondientes o el ser pleno y deviniente o lo determinado e indeterminado. Entonces, desde el punto de vista de Anaximandro, la estabilidad y el cambio son sinónimos dentro del fundamento de la disposición del origen que es el tiempo. Fue Descartes quien explicó que el tiempo es el yo, aunque abocó en la sustancia.

Hasta Descartes el espacio topológico de significación consistía en que el principio y origen del algo es que lo estable y lo cambiante son recíprocos y correspondientes por la disposición a la indeterminación del orden/desorden del tiempo unívoco (la sinonimia del tiempo). Pero esa interpretación era muy difícil de entender en cuanto el tiempo tal y como describía Anaximandro era una sucesión y transformación del algo. ¿Cómo podía algo no podría ser algo u otro algo a la vez? En realidad lo que explicaba Anaximandro era que el algo es a la vez algo1 y algo2 de un modo recíproco, porque él no hablaba de ser. El estudio persistente del concepto del ser ha desvirtuado esta interpretación, ya que los derroteros donde abocan terminan por dar un sentido preponderante a la estabilidad, cuando la realidad del fundamento del concepto de Anaximandro es la reciprocidad.

Desde mi punto de vista, el mayor hito en la historia de la filosofía, después de la triada conceptual que he descrito anteriormente, es el descubrimiento del yo por parte de Descartes. El segundo gran descubrimiento fue hecho por el mismo Descartes cuando descubrió que este yo es a la vez tiempo. Este segundo descubrimiento ha pasado desapercibido incluso para el mismo Heidegger. Descartes antes de dictar su célebre frase de yo pienso luego soy, donde el verbo ser ha pasado a interpretarse como existir y el yo como una sustancia, dijo que el yo era. Por tanto el yo es una realidad que deviene un algo que es deviniente y que en un momento se detiene para comprobar que lo indeterminado se detiene y es tiempo. Es un pasado que se convierte en presente del yo era al yo soy siendo a la vez lo mismo. El algo se convierte en un alguien que se establece cambiante e interpreta lo recíproco del mismo modo o mejor dicho la interpretación recíproca del algo y del alguien desde los dos modos posibles, estabilidad y cambio. Por ello es preciso que exista la modulación del tiempo para que ni lo indeterminado ni lo determinado prevalezcan y distorsionen la esencia del pensamiento de Anaximandro. Esa tarea recae en el modulador en que se convierte el yo que es el tiempo del que hablaba Anaximandro, la reciprocidad que ya puede ser comprendida dese el punto de vista de un sentido armónico de la sinonimia y de lo recíproco.

El yo es el modulador del tiempo porque yo mismo me comprendo como tiempo y si ello es así el fundamento de esta comprensión está en lograr que dos conceptos recíprocos, que no contrarios estén en armonía y no enfrentados, ya que en esencia son correspondientes y en relación el uno con el otro por la misma base de que soy tiempo. El pensamiento avanza y ello implica que el yo soy se transforma en un yo modulo. Entonces puede coexistir un pensamiento que se corresponda a la vez con lo estable e inestable a la vez porque en su misma esencia pensarlo es estar dispuesto a aceptar lo que es mas conveniente en cada momento, tanto lo activo como lo pasivo. El yo modulo es a la vez un yo práctico que cree lo que mas le conviene, donde el valor es la propia creencia que yo uso de un modo armónico dentro de lo recíproco porque es el mismo sentido del tiempo. Ese tiempo de lo recíproco que soy yo mismo.

Y los chinos ¿qué piensan de nosotros?

Filed under: Etcétera — Gilberto Salas marzo 26, 2012 @ 7:47 am

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Es generalizado leer en todos los foros de relojes de España, en las secciones de economía de los medios de comunicación, desvalorar el producto de fabricación china, tachándolo de muy mala calidad. Relojes, ropa, coches, computadoras, teléfonos, etc., todo lo que suene a made in china suena como un todo a 100. El fenómeno no es nuevo ya que en los años 60 con el comienzo del “milagro japonés” todos nos reíamos de las viejas casetes made in japan. Preferíamos el producto nacional aunque mucho más caro, pero ya desaparecido en todos los ámbitos de las líneas de electrónica. Ahora, nuestra sorna cae sobre cualquier valoración del producto chino, como si conociéramos aquella cultura, por haber ido a cenar un par de veces rollitos de primavera.

Los chinos piensan lo mismo que nosotros de ellos pero con aderezo. Pare ellos el producto español es de muy mala calidad, incluso peor de lo que ellos fabrican a destajo. Si alguien quiere vender relojes en China ni se le ocurra decir que los fabrica en España como si fuera un valor añadido. Es como si alguien de Uganda nos quisiera vender guitarras españolas y nos convenciera de que son de muy alta calidad, porque las han fabricado toda la vida. Y solo son relojes, porque si vamos un poco más allá piensan que somos incapaces de fabricar nada bueno.

Otro aspecto de nuestra cultura que tampoco es muy valorado allá es la cultura de los toros. El mero hecho de matar un toro en un plaza, nos hacen ante sus ojos como una gente muy violenta, que es capaz de ver sufrir a un animal sin inmutarse. Les puedes explicar todos los argumentos que queramos sobre la fiesta, pero somos crueles y violentos por el mero hecho de permitirlo.

Nosotros creemos que nuestra comida es muy buena y que los chinos de les debe de encantar la paella. La odian. Les sabe a rayos como a nosotros su verdadera comida, la del arroz como si fuera engrudo o los pedazos de cartílago que parece en que se basa toda su dieta.

Cuando un chino viene a España, lo ve todo viejo, anticuado y sucio. Estos chinos vienen de ciudades muy modernas, que han cambiado mucho en diez años. Están acostumbrados a ciudades modernas y luminosas. Aquí en España las ciudades han cambiado muy poco su aspecto, ya que el mantenimiento de los cascos históricos tanto de Madrid como de Barcelona, dejan mucho que desear y eso es lo que juzga el chino cuando viene aquí. Además, aquello de que España huele a ajo es verdad y sobre todo Madrid, que hay un bar en cada esquina.

Para los chinos les da igual si eres catalán, valenciano o de Madrid, todos los estereotipos siguen vigentes con el valor añadido de que encima nuestro producto es de mala calidad. La conclusión es que el producto español no tiene trascendencia fuera de nuestras fronteras por más que insistan políticos y empresarios. Puede que para vender en el extranjero haya que variar la estrategia comercial, porque la marca España, hoy por hoy, no vale un colín.

Impresiones sobre BaselWorld 2012

Filed under: Etcétera — Gilberto Salas marzo 14, 2012 @ 1:20 pm

 

La primera impresión con respecto a la última vez que fui en el 2008 era de apatía en el mercado. En eso han coincidido los periodistas españoles con los que he podido hablar. Criticaban la estrechez de miras del empresario español, nada nuevo por cierto. La noticia mas importante era que en ETA y el grupo SWATCH había entrado capital chino.

Con respecto a las novedades, sí que observé una mejora de las calidades en todo tipo de relojes, incluidos los que proceden de China y son comercializados por fabricantes europeos. Asimismo, han surgido con fuerza los fabricantes de relojes alemanes dentro de la línea impuesta por Lange. Me sorprendió mucho la magnitud del stand de U-BOAT, italianos creo, aunque no sé si lo vienen haciendo desde hace varios años.

Con respecto a nuestra marca, hemos encontrado un distribuidor en Italia para el reloj diver que estamos desarrollando conjuntamente con Moragas Technologie. Asimismo un fabricante alemán quiere que le suministremos nuestros mecanismos EXT1, ya que le gustaron muchísimo.

Sobre las visitas que hicimos, una de las mas interesantes fue la realizada al stand de Concept Laser. Encontramos un proveedor suizo que nos podría fabricar las esferas sinterizadas con un acabado perfecto. Las fabricadas hasta ahora en España son excesivamente bastas. También aprovechamos la visita a Suiza para ver algunos ateliers para la fabricación de esferas de series muy cortas.

Por último, cenamos con nuestro amigo Antonio, un simpatiquísimo gallego que nos trató como siempre, fenomenal.  Terminamos los últimos flecos del proceso de pulido y grabado que vamos a realizar para el diver. Primero puliremos y luego se grabará al ácido el bisel con un espacio suficiente para la pintura. Eso habrá que darlo en un archivo DXF o DWG.

No había estado en Neuchatel, pero el hotel junto al lago era muy confortable y las vistas al lago increíbles. En el desayuno los croissants sabían a ….. croissants. Los trenes en Suiza los vi un poquito mas deteriorados que la última vez que fui incluso a Lausanne. Eso sí todo me pareció muy caro. Casi tres veces mas que en España incluso el cambio de francos a euros. La comisión es tan alta que casi te dan la misma cantidad de euros, cuando todavía el cambio no está parejo para que esto ocurra. También pasé mucho calor en los hoteles y en la feria. El tiempo en Suiza ha cambiado, pero la intensidad de la calefacción no es acorde con ello ni ahora ni cuando fui en el 2008. Hasta en Alcoy la temperatura es mas baja que en Basilea o en Ginebra.

El resumen final es que las expectativas a medio plazo son muy optimistas. Parece que los mercados emergentes nos pueden ayudar a salir de esta crisis, por lo menos en la relojería y a lo que a nosotros concierne.

El tiempo es la percepción de lo indeterminado

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas marzo 4, 2012 @ 9:33 pm

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Todo lo que existe es esencialmente indeterminación. Por eso dice Anaximandro que el principio de necesidad absoluta es que todo lo determinado tiende a ser indeterminado por el tiempo. El algo y el alguien nacen y aparecen porque se determinan y se limitan, desapareciendo cuando vuelven por su propia necesidad a ser indeterminados. El fundamento de todo lo que tocamos pensamos y vemos es una indeterminación real, que recíprocamente va de un lado a otro y se determina e indetermina, donde el tiempo es la percepción de esa relación recíproca que es lo indeterminado. Esa es la realidad del tiempo.

El alguien es quien percibe ese paso de un estadio a otro, pero que a su vez necesita de la limitación y la detención, y lo llama tiempo. Así describió Aristóteles el tiempo, el número en movimiento, pero que es necesario ser percibido por el alma como un cambio. El problema ha sido que el miedo a la dispersión y a la no comprensión por parte de nuestra inteligencia de lo indeterminado, el tiempo, lo hemos intentado encapsular, materializar, determinar dentro de la magnitud y por eso el tiempo se ha convertido en nuestro mayor contrario. Hemos querido determinar lo indeterminado de un modo necesario o lo que es lo mismo, hacer eterno el tiempo de la cantidad de la medición. Encapsular el alma del tiempo en una caja de cristal, como si la nada pudiera tener una forma extensiva o física.

Esa nada que se quiere materializar en un algo extensivo es la detención, la limitación, la negación de lo contrario que es la actividad, la superación, la ruptura, el cambio, que Nietzsche definió como las fuerzas reactivas de la voluntad de poder. El concepto de voluntad de poder es una evolución del principio de indeterminación de Anaximandro pero enfocado a la vida. En la vida intervienen los factores orgánicos y en concreto el hombre. El hombre es una expresión de la voluntad de poder, que se describiría como una relación entre las fuerzas activas y las fuerzas reactivas. Las fuerzas activas hacen que el hombre que se construya en base a ellas, pueda romper con la determinación de los valores, de los límites, que impone el miedo a la incertidumbre y a la inestabilidad. Ese hombre es el superhombre de Nietzsche. El superhombre o quizá mejor el ultrahombre, es el que hace de la actividad su fuerza. Termina todo lo que empieza, afirmando y afirmándose como individualidad que construye sus propios valores, sin dejarse guiar por los valores universales. El hombre de la reacción, el infrahombre, es el que lo impide con la negación de la actividad y el desplazamiento y proyección de sus propias miserias al otro, al activo. Por eso la culpa según el infrahombre siempre es del otro, cuando esta no existe o se la puede llamar error, que no conlleva un castigo sino una transformación, una transmutación diría Nietzsche.

Si la voluntad de poder son fuerzas activas y reactivas que se refieren a la vida, el alguien es a la vez el ultrahombre y el infrahombre. De un modo individual, como un hombre singular, es voluntad de poder, reciprocidad que tiende a la indeterminación, a lo ilimitado que percibe a través del tiempo. Esa percepción del tiempo como lo indeterminado puede causar la angustia del infrahombre que se transforma en detención, resentimiento, envidia, negación contra lo activo. En cambio, el placer de la acción de la creatividad de lo nuevo, de la identificación con la indeterminación por el hecho de tender a romper los límites en cuanto se refieren a conceptos delimitados y enquistados sin un significado actual o práctico. Esta lucha de contrarios o la reciprocidad que existe es la misma voluntad de poder, dentro de ese alguien que es el yo de cada hombre. La voluntad de poder no es propia del ultrahombre en exclusiva sino que pertenece a la vida que se manifiesta en ese alguien que a su vez es ultra o infrahombre, determinación o indeterminación, limitado o ilimitado y sobre todo, que es tiempo medido o propio.

Por ese motivo, todos nosotros somos a la vez una cosa y otra. El problema está en si queremos cambiar o queremos seguir como estamos. O quizá mejor, saber cuándo nos hallamos en el inframundo o en el ultramundo de nuestro propio yo. Una manera de empezar a tomar una decisión, es vislumbrar si regir la propia vida, que es la voluntad de poder, por el tiempo medido como fundamento o por el contrario mejor vivir el tiempo propio al margen de la magnitud. Solo es cuestión de intensidad. Un pequeño tiempo para la medición de lo determinado y un mayor tiempo de percepción de lo indeterminado. Prevalecer esta segunda opción posiblemente nos libere de muchas de las fuerzas reactivas que dominan el yo propio.