EXTático

¡Cuídate!

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas septiembre 24, 2011 @ 8:19 am

Muchas veces después del encuentro con una persona conocida nos despedimos con un ¡cuídate!, que nos hace realizar algunas preguntas para una interpretación. ¿Es que acaso me ha visto muy viejo? ¿Le han dicho que estoy enfermo? ¿Algo sobre mi familia o mi matrimonio? A lo mejor la cosa es más sencilla y con su pregunta se está preocupando por mí, como una especie de proyección de la suya propia, que en realidad es el verdadero cuidado de sí mismo. El cuidado de sí mismo no es un conocimiento de sí solamente, sino el preocuparse por uno mismo, principio griego de la epimeleia.

Foucault habló mucho del cuidado de sí mismo desde la perspectiva de la modernidad, en su Hermenéutica del sujeto. Ese ¡cuídate! Es una manera de filosofar o un abono para una filosofía del ocuparse de sí mismo, no como un egoísmo puro, sino más bien unas normas o preceptos para recuperar una espiritualidad perdida, junto con la materialidad anexa o más bien idéntica de un yo único y no divalente, que desde Descartes parece dividido en dos sustancias espíritu y materia. La realidad es que el yo es un actuar, que construye y produce su propia realidad a través de sus acciones, y el preocuparse por sí mismo es quizá la manera originaria para que esa acción cumpla su mayor objetivo como realidad moral, social y sobre todo propia en ese proyecto que es la vida. Es un principio de vida activa, donde el cuidado es esa parte de relación con el mundo, descrito de un modo general por Heidegger y desarrollado por Foucault en relación al sujeto propio.

Heidegger explicaba en el Informe Natorp que el cuidado es un estar-ocupado-en-algo del hombre. Es el horizonte donde se mueve el cuidado de la vida, el mundo que le ocupa y al cual se dirige en cada momento. Es la dimensión práctica aristotélica del hombre en el mundo en la relación con los demás, lo que le rodea, lo que comparte y el mundo de sí mismo. Matiza Heidegger que el cuidarse es la preocupación por la subsistencia, por la profesión, por los placeres, por la tranquilidad, por la supervivencia, por la familiaridad de las cosas, por el saber de, por la consolidación de las vida en sus fines últimos. Entonces ¿todo esto es lo que nos aconseja nuestro amigo o pariente cuando nos dice, cuídate? En principio así es, ya que el carácter dinámico y de relación con el otro, forma parte de ese trato o vida activa del mundo que ocupa y se preocupa del hombre en sí mismo. Es la circunspección del cuidado que se limita a observar y observarse como un estado de interpretación de sí mismo, pero que no se desarrolla por su cuenta, según explica Heidegger, sino más bien está presente en el mismo proceso general de vida.

En Foucault, esa interpretación no es solamente conocimiento del sí mismo, haciendo alusión a la famosa sentencia del Oráculo de Delfos “conócete a ti mismo”. Esta fórmula va más allá con un “preocúpate de ti mismo”. Esa es la epimeleia del pensamiento griego, helenístico y romano como principio predominante en aquellas filosofías dice Foucault, donde distingue cuatro aspectos diferentes de este pensamiento. Primeramente la epimeleia o el cuidado de sí mismo es una actitud en relación con uno mismo, con los otros y con el mundo. Es el cuidado de Heidegger como circunspección. En segundo lugar es el conócete a ti mismo del Oráculo de Delfos o esa mirada al mundo interior que propugnaba Ortega como ensimismamiento. En tercer lugar es un modo de actuar sobre uno mismo, su modificación y transformación a través de una serie de prácticas como la meditación, el examen de conciencia, la gimnástica, etc., que describe muy bien Foucault en Tecnologías del yo. Por último, implica una manera de ser, un carácter propio de una objetividad histórica y general. Este apartado es la concesión postmodernista de Foucault a una subjetividad general alejada del individuo, por el miedo a que lo tachasen de burgués como al final ocurrió.

En realidad ese ¡cuídate! de mi amigo quiere decir que me preocupe o me ocupe antes de mí mismo, para poder ocuparme convenientemente de los otros y del mundo que me rodea. No es una llamada de atención a mi estado anímico o a mi salud, sino una interpelación, una llamada a mi mundo interior, el mundo latente, para que explorándome a mí mismo comprenda mejor el mundo exterior, a los otros, a lo que me circunda. La meditación, la gimnástica y la dietética, la no-precipitación, la imparcialidad en el juicio como aproptosía, etc., son las prácticas que he de seguir para ese cuidado de mí mismo.

No es una postura egoísta ni individualista el preocuparse por uno mismo antes que el otro. El cristianismo si bien ha hecho suyas algunas de las técnicas del cuidado de sí mismo, lo ha vinculado a una moral de renuncia de sí en una moral del no-egoísmo, con lo cual el cuidado se encuentra antes en el otro que en el sí mismo. Esa ética cristiana es una obligación a la renuncia de sí por el otro, que a pesar de que cada vez es difícil de ejercer en la cultura cristiana de occidente, lastra las funciones del cuidado de sí con una culpa del egoísta, que se comprende a sí mismo como el centro del mundo activo. El mismo yo se culpa de pensar en sí antes que el otro, cuando en realidad, el cuidado del otro se fundamenta en el cuidado de sí mismo, que por proyección permite esa posibilidad, como una superación de la moral cristiana de renuncia y del no-egoísmo.

¿Función o contexto en el diseño? Escorzo

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas septiembre 20, 2011 @ 6:09 pm


Bentley Rim

Hace unos meses asistí a una presentación informal de los prototipos de los Juntores, en un club de amigos de los relojes. Durante la misma, un joven arquitecto me preguntó que no entendía la función que contenía la desmesurada altura del Juntor, 19mm, que para él se le antojaba excesiva y sin ningún tipo de utilidad. Mi respuesta fue que el Juntor era una idea conceptual-filosófica como expresión formal-material de un diseño dentro de esa idea. El diseño del Juntor se basó en la delimitación de un concepto filosófico, fundamentado en planos ontológicos y sistemas de tuercas y tornillos como juntas de aplicación ontológica del modo social. Por supuesto, la explicación no le convenció en absoluto, ya que había una disparidad en la comprensión de la idea de función. De todas formas, creo que mi explicación debió de ser mucho más diáfana que no tan conceptual en casos así, ya que no hay nadie que la entienda.

El concepto de función en arquitectura o en diseño se refiere a la idea de Vitrubio como utilidad. Un edificio no debe de tener trabas en el uso, los espacios deben de ser bastante formales en su adaptación a las costumbres de sus habitantes. Es la utilidad pragmática de un objeto o su aptitud, lo que Aristóteles llamaba su areté. También la función es una operación como acción dirigida a un fin y este fin puede ser dirigido por el propio actor o productor de esa función. El productor puede querer que la función sea de conocimiento de formas, de significado, de contexto o solamente un ejercicio conceptual. El joven arquitecto entendía a la función desde su utilidad, pero no desde el significado o de su interpretación desde el punto de vista del productor, en nuestro caso desde la perspectiva de EXTático. Nuestra idea de función es más bien conceptual en primera instancia y en segunda es contextual. Ideas que proceden de Sol Lewitt y de Eisenman desde el campo de la pintura y de la arquitectura, lo que equivale a ser más interpretativa dejando al espectador la perspectiva que le ofrece su propio contexto. En tercer lugar nos basamos en la teoría del escorzo de Ortega y su idea de límite.

Sol Lewitt parte de la base de trabajar el arte lejos de los aspectos formales estéticos establecidos, para intentar olvidar el objeto de percepción e introducir nuevas posibilidades estéticas conceptuales. El objeto se planifica lejos de la percepción directa para alejarse de la propia subjetividad y materializar conceptos, que fueran propiamente interpretativos del espectador. Desde este punto de vista, Sol Lewitt criticaba a la arquitectura por el exceso de funcionalidad en sus formas y planteamiento, y por lo tanto, en la rigidez para crear nuevas formas y conceptos estéticos, no logrando ser conceptual, que podría ser extensible al diseño en cuanto está fijado a la función como uso.

La crítica conceptual a Sol Lewitt la desarrolló Eisenmann, ya que explicaba que la arquitectura sí que podía llegar a ser conceptual porque depende del contexto. El contexto, dice Eisenmann, depende del lenguaje donde significado y significante contienen una expresión conjunta contextual, generando espacios de significados. El ejemplo sería la obra “Fuente” de Duchamp, que dentro de un espacio como es la galería de arte, presenta un significado diferente, donde el concepto depende del contexto. Aun así, el contexto se limita a un entorno con un significado profundo, pero más bien integrado en un concepto formal que es el propio medio y la misma función de la que no puede huir la arquitectura. En cambio, el reloj ya no tiene una función entendida como utilidad, sino mas bien es la función como conocimiento de sí mismo o de lo otro. Esto se debe a que leer la hora no es la función básica o no es útil necesariamente. Por eso la función toma aspectos estéticos, de significado, de formas o conceptos, que en realidad son las propias circunstancias que rodean al yo interpretativo propio, que es el que posee el reloj. Soy yo y mis circunstancias que miran en escorzo, pero desde el punto de vista de Ortega como un órgano como función.

La definición del concepto de escorzo en Ortega es “el órgano de la profundidad visual: en él hallamos donde la visión está fundida con un acto puramente intelectual”, que en realidad es una función. Para Ortega la dimensión de profundidad es visual, auditiva, temporal o espacial. Ello implica que cualquier visión de una superficie es consustancial una visión de profundidad que la acompaña. El escorzo no es un recorte en 2D como un plano, sino que es una dimensión en 3D pero con todos los matices intelectuales que se puedan ofrecer. No es puramente un fenómeno, es una perspectiva del mundo patente superficial y del mundo latente y profundo. Los significados del contexto como escorzo no son de un lenguaje del espacio y su significado, sino que es una función del yo mismo, propiamente interpretativa de la visión, tanto superficial como profunda de cualquier perspectva. Es una relación entre las circunstancias del mundo patente y del latente, donde el escorzo como un órgano regulador o como si fuera una lente bifocal que tiene el yo mismo, explora los diferentes grados de realidad como conocimiento. Esa es la función del escorzo y la interpretación de lo que debería de ser un contexto desde el punto de vista del mismo dentro de la teoría de Ortega. Si bien Ortega no elaboró esa teoría, el estudio detenido de su obra, da lugar a esta interpretación para poder ofrecer una explicación de la función, como el contexto de unas circunstancias para un yo en un acto de relación intelectual e interpretativo.

El reloj en la muñeca desde mi perspectiva está en escorzo. Es una superficie como mundo patente, donde me puedo quedar, pero más allá hay un mundo latente, donde la función del escorzo orteguiano es indagar sobre los diferentes modos en una visión de profundidad. Es ahí donde la función como utilidad no tiene su porqué, sino es la función como significado circunstancial como escorzo auditivo, visual, espacial, temporal. ¿Qué es lo que me arrastra hacia la comprensión conceptual? ¿La forma sencilla y a la vez poderosa del Juntor? ¿Sus dimensiones espaciales? ¿Su visión formal? ¿El significado filosófico del Juntor explicado en el blog, añadido a la visión y espacio que ocupa? ¿Su extraña y sorprendente espacialidad? Esas son las preguntas que queremos que el espectador se haga cuando mira en escorzo a su muñeca con un reloj de los nuestros. La pregunta del joven arquitecto sobre la función consiguió el efecto de mirar en escorzo de profundidad, aunque yo no supiera expresarme lo suficientemente claro en su momento, para que se pudiera captar esta idea. Ahora tampoco sé si lo he conseguido, pero por lo menos sí que podré dar una respuesta mucho más analítica y sintetizada desde el punto de vista de la teoría de Ortega sobre el escorzo en base al diseño.

Estanqueidad y rugosidad en el acabado

Filed under: EXTático — Gilberto Salas septiembre 18, 2011 @ 9:36 am

En el foro de EXTático se ha publicado un post interesante sobre los acabados requeridos para una caja de relojes. Se hace alusión a la estanquiedad dinámica y estática.

Requerimientos en el acabado para la estanqueidad de un diver

La wikinomía y EXTático

Filed under: Concepto,Logística — Gilberto Salas septiembre 13, 2011 @ 6:37 pm

La wikinomía es una nueva forma de producir un producto con la colaboración directa o interacción de diferentes grupos humanos y una empresa, en una forma rápida. De ahí que el neologismo en inglés provenga de una palabra compuesta Wiki que en español significa rápido y economics economía. Wikinomics que en español la escribimos wikinomía.

Gracias a las nuevas tecnologías, la información es accesible a todo el mundo. Ello supone que cualquier persona que esté conectada a un ordenador, pueda acceder en cualquier momento al desarrollo de un proyecto, dar su opinión, valorarlo e introducir sus propias ideas como consumidor. Este tipo de consumidor como concepto fue descrito por Mc Luhan en el año 1972 junto con Nevitt para mostrar que un consumidor podría ser un productor con la tecnología electrónica, llamando a este tipo de individuo prosumidor. Este concepto se planteó debido a que el mercado estaba completamente saturado de productos estandarizados, como ocurre en mayor medida en la actualidad. Toffet explicó que la vía para incrementar las ganancias en las empresas, era fabricar productos personalizados en masa,  con todas las sugerencias del consumidor. Así se convertía en productor de su propio objeto de deseo. El prosumidor debe de participar enteramente dentro del diseño, ofreciendo sus ideas para que el producto fuera completamente de su agrado. Incluso los nuevos procesos de fabricación como la sinterización llegan a tal extremo que hay empresas donde es el mismo cliente el que desarrolla totalmente su producto y se le sirve en muy pocos días.

En EXTático esta idea siempre nos ha parecido genial, tanto cuando lo llamaban crowsourcing como ahora que parece ser la base de una nueva economía. El foro de EXTático, creado en el año 2007 se hizo con este motivo, desarrollar productos con las ideas de nuestros EXTátic@s, que nos ayudaban para crear un producto más personalizado. Ya en aquel entonces apostamos por este tipo de interacción económica con diferentes foros de relojes, que nos permitieron establecer relaciones tecnológicas entre la empresa y los prosumidores. No salió bien, pero creo que el desencuentro fue porque este tipo de relaciones comerciales todavía está en pañales y necesita evolucionar en muchos aspectos. No cabe duda que ante un mercado tan saturado, el producto personalizado en pequeñas series es un campo que tiene un gran nicho de mercado. Los foros, los blogs, los grupos y sociedades de amigos de relojes están proliferando y es posiblemente un campo que hay que tener muy en cuenta por todas las compañías relojeras.

El gran inconveniente en este tipo de interacción es el de la comunicación. “En la red, la comunicación se desvirtúa y aparecen nuestros mayores enemigos, que son nuestros miedos, que por un exceso de realidad subjetiva, se vuelven contra nosotros y se interpretan cosas más bien imaginadas. Estamos acostumbrados a la relación presencial, que nos añade la expresión corporal una mayor comprensión del otro. Internet lleva pocos años funcionando y no se parece en nada a lo que nos han enseñado en la escuela y nuestros padres con respecto al modo de comportarnos. Es una nueva forma de comunicación en la que todos estamos pasando por esa infancia. Los nacidos ahora estarán mejor adaptados que nosotros”. Este párrafo es extraído de un comentario que puse yo mismo en un foro de relojes, a partir de una discusión sobre los motivos por los que no llegó a término un proyecto. Creo que no podía describirse mejor el problema actual que existe en el desarrollo de este tipo de nueva economía. Como es una relación interactiva virtual, muchos de los mensajes se malinterpretan subjetivamente. Muchas veces como cuestiones personales, otras veces por la cantidad de opiniones vertidas sin fundamento. Un amigo EXTátic@ nos recordaba en un comentario con otro proyecto malogrado como un ejercicio que realizaban los chicos de su clase para construir la mujer ideal. Este consistía en seleccionar lo mejor de cada chica que ellos conocían para que en base a ello construyeran la mujer de sus sueños. El resultado acababa siendo un monstruo.

Es que la wikikomía es interacción en base a unos requisitos mínimos, para conservar las posibilidades de fabricación dentro de los gustos de cada uno de los prosumidores. Hay que conjuntar diseño, gustos y posibilidades de fabricación dentro de una comunicación muy abierta para que no dé lugar a malos entendimientos. Y sobre todo transparencia. Hoy en día con el acceso a la información en la red, que tienen todos los usuarios, y sobre todo, los prosumidores es verdaderamente inconsciente que las empresas intenten ocultar información sobre algo o mentir. La mentira o el ocultamiento deliberado de la información puede ser el peor error de la empresa. Quizá las bases de esta nueva economía serían, una máxima información al prosumidor, una máxima comunicación en la interacción aprendiendo las nuevas reglas del lenguaje virtual y una  celeridad pero calculada (festina lente) para que las relaciones sean ágiles pero que no se malinterpreten. Se podrían esquematizar algunas más pero de estas partirían los principios de esa nueva interacción, ya presente en muchos foros.

Seguiremos apostando por la wikinomía por muchos motivos. Uno de ellos es que es muy gratificante fabricar productos personalizados para otros, pero sobre todo es que siempre estamos aprendiendo. Hay muchos campos dentro de la relojería que los diseñadores y fabricantes desconocemos. Con humildad por nuestra parte y reconociendo el amplio conocimiento que tienen muchos prosumidores de su producto, que son los relojes, se puede avanzar no solo en la mejora de un producto personalizado sino en el abastecimiento de nuevas ideas para el desarrollo futuro de nuevos proyectos, además del enriquecimiento personal que ello supone.

Una de zombis

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas septiembre 9, 2011 @ 2:45 pm

 

El lenguaje coloquial, que es tan sabio y filosófico, utiliza frases como la de estás zombi para describir un estado de muerte viviente similar a la persona que se supone difunta. Es un sujeto que se comporta como un autómata en su conducta, el cual parece alelado cuando por ciertas circunstancias no responde a ningún tipo de estímulos. Si es por comportarse como un androide, entonces muchas veces nosotros pasamos por estados de zombi, aunque para muchos filósofos todos somos zombis.

Zizek explica en Órganos sin cuerpo que el concepto de zombi se creó para rechazar las ideas del conductismo, que pretendía explicar incluso la mente humana a nivel empírico. El zombie sería el individuo que manifiesta emociones, se conduce con acciones humanas, sufre con el dolor pero solamente para los otros, ya que no captamos su propio autoconocimiento. No se puede atribuir una propiedad empírica a la conciencia, y por tanto, a efectos prácticos son indistinguibles. Si eso es así, el problema está en la toma de posiciones con respecto a la autoconciencia o el yo o la realidad que se construye. Esta realidad es la del yo propio que es autoconsciente y se engañe o no es su realidad. Pero ¿es autoconsciente el propio yo? Posiblemente el mismo yo no es autoconsciente de sí mismo durante épocas, estados o estadios, lo que supone ser zombi si no reconoce sus modos de expresión.

En primer lugar, el ser zombie aparece en las fases de desarrollo del ser humano. Son los diferentes estadios zombis. Desde que se es bebé hasta el ser anciano, las diferentes épocas son marcadas por el ser zombi. El bebé depende de sus padres de un modo automático en cuanto a disponer de todas sus necesidades. Aprende a valerse por sí mismo con ayuda de sus padres, siguiendo unas reglas de actuación muy rígidas y automáticas. El correcto paso a otros estadios depende de esta automatización, pero el primer atisbo de ser autoconsciente no aparece hasta los 3 años y el sentido de ser yo hasta los 5-6 años. Ahora bien, ese pequeño punto de autoconsciencia está rodeado por un estado completamente automático para realizar las cosas, y por tanto, del ser zombi. Hasta la adolescencia las reglas impuestas para defenderse el yo o saberse valer dentro de la sociedad. El problema está en que la superación de cada estadio zombi se debe a algún momento-límite que produce mayor autoconciencia. Si ello no sucede, se puede permanecer en un estadio anterior zombi, incluso hasta la vejez. Peter pan era un zombi.

En segundo lugar, se encuentran los estados zombis de la autoconsciencia. Solamente el yo es capaz de analizarse a sí mismo y comprender de un modo introspectivo su propio mundo latente en caso de que lo efectuara. El individuo autoconsciente no lo es durante todo el tiempo del día, sino que hay muchos momentos de actuación que son estados de zombi. Por ejemplo, desde que se levanta existen muchos actos que se realizan de un modo rutinario como lavarse los dientes, la ingestión de líquidos y comida, los estados fisiológicos y vegetativos, etc. Todos ellos realizados de un modo automático, aunque en la mayoría de ocasiones se deberían de realizar con un ápice de autoconsciencia para que queden grabados en la memoria individual, que en un futuro pueden solucionar muchos problemas de la consciencia corporal. Asimismo, muchas acciones de relación se efectúan de un modo automático como cuando nos encontramos con una persona y tenemos nuestro latiguillo de siempre, el ya nos vemos o te veo muy bien. Modos de actuación automático de los que no se es consciente como si pusiéramos un vídeo o un holograma que se ejecuta en las conversaciones, el trato con los demás, etc.

En tercer lugar está el zombi crónico. La solución es muy difícil ya que es un estado habitual y un estadio último, donde la autoconsciencia priva por su ausencia. Es el que no mira ni ha mirado en su interior prácticamente en toda su vida. No se ha ensimismado nunca diría Ortega, como aquellos monos del Retiro que siempre están alertas con su mundo exterior porque no tienen mundo interior. Un ejemplo de ellos son los workolics o adictos al trabajo que siempre están metidos de lleno en la faena, porque no quieren pensar en sí mismos y cuando tienen un momento para ellos, se angustian porque se encuentran en la antesala de su ser consciente. Los adictos suelen ser zombis crónicos porque prefieren estar narcotizados y estar supeditados a sus adicciones antes que ser conscientes de ellas, con lo cual se dejan llevar convirtiéndose en seres autómatas, muñecos dependientes de muletas externas, que actúan como resortes para actuar por esas adhesiones. Además de los adictos existen muchas clases de zombis crónicos, donde el uso de la autoconsciencia no existe, como en los trabajadores que hacen de la rutina un automatismo, los dogmáticos tanto religiosos como políticos, que se guían por doctrinas axiomatizadas o los que no buscan respuestas a nada aunque no las haya. Todos ellos son zombis.

Lo gracioso es que el monstruo no es el zombi sino el yo con sus pasiones y deseos más ocultos. En la película Planeta prohibido filmada en 1956 por F.Wilcox, Morbius no quiere ser consciente de que es su propio yo el causante de todos los males que asolan al planeta. Él le ha dado vida a través del educador plástico que le hace posible ser mucho mas inteligente, pero sin poder conocer sus deseos y pasiones mas ocultas. El educador consigue abrir la caja de Pandora, que es el yo incontrolado, no autómata pero anárquico sin moral ni normas, destructor y asesino. Al final acepta que el monstruo es el propio Morbius, cayendo mortalmente herido, desapareciendo el engendro creado por su propio yo, que es el causante de su propia destrucción. Es el yo de las pasiones, de los afectos y deseos más perversos, la envidia, la rabia, la tristeza más profunda que no se puede dominar. Por eso, el zombi se automatiza para apartarse del monstruo antes que enfrentarse a él. El miedo lo convierte en una máquina, para no liberar al yo de la inconsciencia, que es el primer paso para la autoconsciencia. Si no se entienden las pasiones y afectos que nos perjudican y atenazan, poco se puede aprender de la experiencia para poder aplicar las tecnologías del yo, para empezar el arduo camino a la conciencia del yo propio.

El zombi crónico es feliz porque no es consciente de sí mismo ni de un yo de pasiones y afectos, porque no tiene autoconciencia. El zombi crónico al no darse cuenta de las cosas que ocurren a su alrededor, parece que siente o se afecta por las cosas, pero en realidad lo crónico de su estado lo ha tornado rígido a los estímulos e insensible a la vez. Es feliz porque ya no siente ni se estimula ni sufre. El monstruo ha desaparecido posiblemente oculto entre tanta regla, dogmatismo, ideología, trabajo, rutina y narcóticos de todo tipo. Pero todo esto es mejor que estar cara a cara consigo mismo, que es quien verdaderamente produce pavor, el yo propio. La filosofía consiste de darle sentido a ese yo para que construya la propia realidad y que el monstruo sea un animal fiero, pero domesticado por uno mismo y no por el otro o los otros.

El afán de posesión en nuestra cultura

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas septiembre 5, 2011 @ 9:00 am

Cuando el afán de posesión es desmedido se le llama codicia. En el personaje de G. Gekko de M. Douglas explicaba en su segunda película, que el problema de la debacle de la subprime había estado en la codicia del que se hipotecaba para comprar una casa, hasta el último financiero que especulaba con ella. Es decir, que para que la cosa funcione había que ser codicioso y ese factor se conseguía solamente pidiendo un crédito para comprar y consumir, ya que el dinero nunca duerme. En realidad, ese afán desmedido por la riqueza tiene tres vertientes, una descrita por Fukuyama desde un aspecto socio/filosófico como la lucha por el reconocimiento, otra etológico/psicológica en relación al miedo a la separación del vínculo afectivo con las teorías psicoanalistas de Bowlby. La última vertiente es una explicación ontológica como base de un deseo de ser objeto real basado en el pensamiento de G. Deleuze.

Con respecto a la lucha por el reconocimiento, explica Fukuyama en El fin de la historia y del último hombre parte del hombre, que el primer hombre no desea bienes materiales sino que desea un reconocimiento al arriesgar su vida en un combate en defensa de los otros. Es la dialéctica del señor y del esclavo donde este reconoce una conciencia mas elevada en su amo, que no tiene miedo a morir, por arriesgar su vida en combate. El ethos guerrero del señor es puro prestigio ante la mentalidad servil del vasallo y lo que le otorga su sentido de superioridad. Es la idea de Hegel, donde la sociedad se dividía en señores que arriesgaban la vida y no tenían miedo a la muerte y los esclavos o vasallos que sí tenían un gran miedo a morir. Estos señores son los que se hicieron con un poder y posesión desmedidos, según Fukuyama que sigue el pensamiento de Hegel.

En base a esta idea, el deseo de reconocimiento es la necesidad que tiene el hombre de dar un valor a las cosas y sobre todo a uno mismo a sus acciones y a los objetos. Es lo que hace que la persona se quiera afirmar sobre los demás, con la condición de sociabilidad asocial kantiana. Fukuyama define al hombre del capitalismo como un nuevo héroe o señor para los nuevos vasallos, que solamente lucha por el reconocimiento de los otros, con ese afán desmedido de riquezas porque siente que de esa forma es reconocido. Mientras más trabaje y más riquezas atesore, su reconocimiento es mayor, ya que ese deseo, su megalothymia, le conduce a afirmarse a sí mismo. En el capitalismo, tal y como explica G. Gekko es la codicia, donde todo el mundo quiere ser reconocido y no solamente un único señor, el ejecutivo o financiero de turno, sino cualquiera que haya hipotecado su vida en aras a un trozo de dominio, de obtener su propio castillo.

La vertiente etológica se basa en la teoría del apego o vínculo afectivo que propone Bowlby en relación con el psicoanálisis. Para él los bebés no son una tabla rasa, sino que nacen con una capacidad innata de vincularse a sus cuidadores desde su nacimiento. Los bebés necesitan un apego emocional para el desarrollo de su personalidad y que a la vez reciban cariño, protección y que a la vez se sientan queridos. Si este vínculo se rompe de una manera real o imaginada por el bebé aparece la ansiedad. Este vínculo continúa en la edad adulta, con lo cual en las personas que imaginan o pierden ese vínculo con sus figuras queridas les alcanza la ansiedad. En los neuróticos, enfermos dentro de la teoría psicoanalítica, esta ansiedad adquiere tintes patológicos. En ella se describe al dinero y la riqueza como sustitutos de la leche o las heces en las diferentes fases del desarrollo de la futura personalidad del bebé, que no han sido elaboradas y que darán lugar a la personalidad neurótica. En el neurótico ese afán de posesión de la riqueza aparece como un sustituto de la demanda excesiva de cariño, como respuesta a la ansiedad de separación real o imaginada. El neurótico cree que no es querido o va a ser rechazado por la sociedad, por sus seres próximos y para paliarlo se vuelca en ese afán de posesión de riqueza, que en su subconsciente es el sustitutivo del cariño y el amor que demanda de un modo desmedido. Desde este punto de vista, todos somos neuróticos ya que nuestra propia sociedad y cultura nos trasmiten este modo de pensar, algo que explicó Freud en El malestar en la cultura.

La explicación ontológico/metafísica proviene de Deleuze en cuanto el afán de posesión es deseo de ser por carencia de objeto en lugar del deseo como producción. Si el deseo se explica como un querer algo más allá como el Bien o la idea de representación ideal de un objeto, es una concepción nihilista y se determina como deseo por carencia de objeto real. Es el fantasma que está más allá de lo sensible, lo trascendental comprendido como objeto de representación y por tanto idea. El individuo como máquina deseante, tiende a representar el objeto como una realidad que desea adquirir para poseerla, pero es una realidad psíquica un fantasma, un doble de objeto real y objeto soñado. Mientras el deseo persista en la adquisición del objeto en su doble vertiente sensible y representada, el individuo se perpetuará en la intención de suplir el fantasma por una realidad que es soñada. Esa es la base del capitalismo, según Deleuze en su El Antiedipo, que la máquina capitalista estimule el deseo por carencia de querer ser real, que nunca puede ser satisfecho porque ese objeto en realidad es un fantasma. Lo que se desea es una idea del objeto real, más allá del mismo, y por tanto, el deseo de adquisición del objeto real nunca podrá ser satisfecho. Es la organización de la escasez por el miedo a la carencia del objeto como fantasma y como instrumento de dominación, que en el caso actual sería por los bancos que han organizado este deseo, con la abundancia de hipotecas y créditos fáciles en aras a ese fantasma, que es el objeto imaginado por las máquinas deseantes de adquisición.

Ahora bien, el deseo tiene otra vertiente ontológica que es la producción. Cuando el deseo es inmanente, intrínseco y no trascendental, entonces se caracteriza por no carecer de nada ya que es un flujo de productividad y creatividad. Las máquinas deseantes son de productividad y no de carencia, y por tanto, su expresión de ser es interna. Lo real es ser el objetivo del deseo, la producción en sí de lo real, la creatividad de lo deseado. Desde este punto de vista, el deseo se ha pensado como actividad, creatividad, conatus, Yo absoluto, Espíritu absoluto, Impulso vital, Orgón, Voluntad de poder e incluso Autopoiesis, por los diferentes filósofos de la inmanencia o de lo intrínseco.

El malestar en la cultura está en ese afán desmedido por la posesión, en el deseo por carencia. Cuando se pide un crédito se concede por objetos o representaciones ideales, una casa no construida, un plan de negocios ficticio, un coche que no se tiene. Incluso si estos objetos tienen una realidad física son dobles, ya que uno es el objeto sensible y lo que compramos es el objeto representado en nuestra mente. El objeto “real” está mas allá de nosotros mismos, no es intrínseco sino que es extrínseco a nuestro ser. Además se nos concede un crédito, que es dinero ficticio y fantasmal para adquirir otro fantasma que es la representación. Nihilismo dentro del nihilismo. En cambio, si esa nada que son los créditos se volcaran en el deseo por producción, en la productividad, se crearía un ser objetivo, un algo a partir de la nada. Esa es la verdadera realidad del hombre, producir y crear algo de la nada, ser los nuevos dioses o el ultrahombre de Nietzsche, cuya naturaleza se basa en la producción de lo nuevo y no en la adquisición de lo viejo y producido. Ese es el significado del ser autónomo, que es el ser por sí mismo. En alguna otra parte yo lo llamo el presurista.

Continuación del proyecto diver EXTático/Moragas

Filed under: EXTático — Gilberto Salas septiembre 1, 2011 @ 6:02 pm

 

Hemos retomado el proyecto diver entre EXTático y Moragas Technologie. Nos hacemos cargo enteramente del mismo, tanto de la gestión como de la fabricación y entrega del mismo. La idea es terminar un proyecto en el que se puso mucha ilusión pero no llegó a término.

Sabiendo la frustración de algunas personas reales que estuvieron apuntadas al proyecto, hemos decidido continuarlo desde nuestro foro de EXTático. Para ello hemos abierto un foro especial para el desarrollo, gestión y presentación de prototipos así como de posibles listas de adquirientes del reloj.

Los renderes que se presentan arriba son las tres opciones mas solicitadas, donde se ofrecerán algunas otras esferas y agujas, que puedan ser más acordes con un diver. Poco a poco iremos subiendo contenidos e informando del asunto. El que se quiera apuntar solo tiene que darse de alta en el foro y mandarnos un email a las direcciones

Foro de EXTático del proyecto Diver EXT/MOR

diver@extatico.es

Esperamos veros por allí por lo menos para opinar sobre las evoluciones del proyecto.

Un saludo a todos