EXTático

Presentación del conceptor

Filed under: Concepto,EXTático,Movimiento — Gilberto Salas abril 26, 2011 @ 8:27 am


Caja en 316L con PVD satinado azul metalizado y PVD negro. Tornillos con cabezal propio con forma de logo de EXT y adaptación a correa especial de EXTático. Esfera en carbono, que se puede pedir girada o normal de carbono con agujas coating negras o grises.


Correa colada al vacío de poliuretano negro.


Movimiento EXT-HÑ1 dentro de nuestro conceptualismo industrial, tuercas y tornillos


Hebilla y corona con formas del conceptualismo industrial.

Septiembre de 2011

El tiempo ejemplar o tiempo arquetípico

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas abril 23, 2011 @ 9:00 am

El ejemplar es la idea como esencia, que es un concepto formal del entendimiento. La idea como concepto se encuentra en la mente, una mente que puede ser universal y también individual, creadora propia del sí mismo. Las ideas desde el punto de vista de una inteligencia universal, que se puede llamar la sociedad deviniente, el yo trascendental o el espíritu absoluto son arquetipos, principios modélicos que son creados por el individuo y son asimilados por la sociedad deviniente o sus diferentes modos de ser. La sociedad se desarrolla con una inteligencia creadora múltiple, compuesta por multitud de elementos, que son los individuos como expresiones particulares del tiempo. El yo individual es el que comprende que es pasado, al ser consciente de sí mismo como un yo que era y por ese motivo es tiempo. El tiempo esencial es el que se comprende a sí mismo como un ser de memoria y acción, ser pasado y ser presente/futuro. Ese tiempo esencial, cuyo ser memoria es pasado, se guía por el tiempo ejemplar o tiempo del arquetipo, para ser modelado, informado y formado conceptualmente en su ser sí mismo propio, para ser su propio tiempo. El problema es que en la actualidad el tiempo ejemplar prevalece al tiempo propio del individuo sin que este pueda tener su tiempo.

El tiempo ejemplar o del arquetipo es el tiempo de la memoria de las formas o ideas ejemplares o arquetípicas, que han sido asimiladas a lo largo del tiempo sucesivo, como principios fundamentales de acción para cada sociedad, y que han servido de fundamento para la forma de nuevos individuos. Una vez que los arquetipos han sido creados por el individuo propio en la lejanía histórica, pasan a ser ejemplares o modelos para regir maneras de actuación dentro de cada generación. Las sociedades devinientes necesitan de modelos y ejemplares que fundamenten un plan de desarrollo y de actuación, ya que la duración de una vida es muy corta para sacar provecho a toda la utilidad del ejemplar. Así, el ejemplar es solamente un medio para conseguir un fin de la acción en cuanto es una regla mnemotécnica o de la memoria para guiar un trayecto. Es el principio de un método en cuanto este es un más allá en el camino. El ejemplar permite una línea de actuación en base a su idea de ser útil en el tiempo de desarrollo de una generación modelada gracias a sus ejemplares. Pero el problema de los ejemplares es que pierden la idea básica de ser herramientas de la sociedad deviniente, y por tanto, para que el individuo se modele y tener su propio tiempo. Cuando esto sucede el individuo deja de ser de propio y se convierte en ejemplar, que equivale a decir que su tiempo pertenece a la sociedad deviniente como tiempo ejemplar. La alienación del tiempo ocurre cuando el individuo pierde su libertad, siendo su línea de acción la del tiempo ejemplar, es decir, que todos sus actos se basan en el ejemplar o arquetipo, proveniente de siglos más allá de lo que la memoria recuerda.

Hay muchas clases de ejemplares, aunque todos ellos evolucionan dentro de diferentes significados. El tiempo ejemplar mantiene el significado original en la memoria de la sociedad deviniente durante su trayecto. Estos son conceptos como ideas ejemplares que permiten la construcción de proposiciones para la inteligencia, sea universal o individual, modelar a estos individuos que constituyen la sociedad deviniente como propios o hacer de estos ejemplares normas o reglas que se transmitan de generación en generación para formar parte de categoría fijas de pensamiento que rijan axiomáticamente las acciones de la sociedad. Los ejemplares comprendidos de esta forma son rígidos, involutivos, estáticos, adinámicos, que alienan el tiempo propio de los individuos, ya que la misma sociedad del tiempo basada en los ejemplares los considera las formas básicas de su ser social, y por tanto, pierden el valor de utilidad para convertirse en cadenas y ataduras que impiden el ser propio del tiempo. El tiempo verdadero es el del yo sí mismo de propio y singular, que comprende que es memoria con cierto deber al ejemplar pero que no está alienado por el tiempo ejemplar.

Ese es el problema de las sociedades religiosas, que su ser deviniente se basa en todo tipo de ejemplares y que las hace así mismas tiempo ejemplar. Los individuos que se basan en ser fundamentados en los axiomas y reglas de la religión están alienados en cuanto su ser sí mismo como tiempo es un tiempo ejemplar, ya que sus líneas de desarrollo son ejemplares para un tiempo ejemplar. Su llegar a ser es ser ejemplar en el tiempo como idea que se sigue y modela, sin llegar a ser nunca sí mismos propios. En este sentido los ejemplares son Dios, fe, esperanza, bienaventuranza, fidelidad, etc. Las sociedades ejemplares o arquetípicas se desarrollan conforme a unos mandamientos, consignas, creencias o ejemplares que suelen ser excluyentes para el individuo de propio, rigiéndose por el tiempo ejemplar o arquetípico como modelo de fundamento de su propia inteligencia y de la inteligencia de los individuos. Este es el caso de las sociedades religiosas aunque no solamente estas pueden ser ejemplares.

Las sociedades ilustradas también se rigen por el tiempo ejemplar, donde sus ejemplares pasan a ser también reglas y axiomas en sí mismos mandamientos que forman una inteligencia social ejemplar que anula los individuos de propio. Estos ejemplares son razón, ilustración, medición, extensión, que convierten a este tipo de sociedades en maniqueas, ya que todo lo que no se puede conocer por la razón es ignorancia superstición creando un nuevo tipo de infieles, que son los que no están de acuerdo con ellos. La razón es el ejemplar que fundamenta un diferente tipo de alienación al ser de propio, ya que todo individuo debe de regirse por la razón y no por la superstición, la fe o las creencias. Intenta superar el tiempo ejemplar de las religiones pero cae en un nuevo tiempo de lo ejemplar en cuanto este es el de la razón y de la medición del conocimiento ilustrado. La sociedad ejemplar de la ilustración mide su ser y sus líneas de actuación conforme al mandamiento de la razón, alienando al ser sí mismo de propio en cuanto este es imaginación, intuición, espontaneidad, azar.

Las sociedades políticas en cuanto que son ideológicas en su base son por sí mismas las más ejemplares y las más alienantes. Estado, democracia, pueblo, sociedad, civilización, han pasado a ser axiomas con una nueva definición o disposición para alienar la esencia de esa misma causa ejemplar o arquetípica en beneficio de un nuevo tiempo ejemplar que es el Estado. El Estado controla a todos los individuos, los socializa en el sentido de que se apropia de su tiempo, por ese engaño que es el llamado contrato social, que no es otra cosa que el contrato fáustico de vender el propio tiempo de la libertad individual, al ceder toda la capacidad de elegir el tiempo propio en detrimento del Estado. El Estado, con la promesa de ofrecer todo lo que pretenda el individuo se presenta como protector y educador de la vida del individuo, pero en realidad le extrae su libertad de ser sí mismo de propio, sin poder ser nunca más tiempo propio, que es la realidad del tiempo.

Así, todo lo social se convierte en tiempo ejemplar y arquetípico con cánones, reglas y axiomas fosilizadas que pierden el valor de uso, su verdadera utilidad, que es apoyar y modelar al ser sí mismo de propio como individuo en su propio tiempo, que es el yo. Fue el yo individual el que creó modelos y ejemplares para poder continuar la obra de una generación, ya que la duración de una vida era muy corta para poder llevar a cabo un proyecto. El individuo necesitaba instaurar modelos para una sociedad deviniente, que se iba formando gracias a sus mejores individuos. El tiempo ejemplar era solo un tiempo de utilidad, un tiempo lento pero no estático e inmóvil. Conforme la sociedad avanzaba cada vez más rápida, estos ejemplares y arquetipos perdieron su valor de utilidad y se convirtieron en normas inmutables que se imponían por sí mismas a los individuos, que ahora han perdido su tiempo. El individuo actual no tiene tiempo porque pertenece al ejemplar, sea Dios, Razón/Medición o Estado, pero ha perdido la libertad de tener tiempo, de tener su propio tiempo. La esencia del tiempo es saber que el ejemplar es la utilidad de la memoria para poder y saber actuar por sí/mí mismo. Esto es tener tiempo, mi tiempo.

El atractor y la flecha del tiempo

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas abril 9, 2011 @ 7:46 am

El atractor es un conjunto o agrupación al que tienden todos los elementos del sistema cuando permanecen un tiempo suficientemente largo. El sistema puede ser estable donde los elementos se tienden a juntar en un punto o en una órbita según el atractor, inestable no tiene atractores o caótico donde se comporta como estable e inestable. Estos sistemas caóticos son sistemas dinámicos que son muy sensibles a las variaciones de las condiciones iniciales. Esto se puede observar en la meteorología con el atractor de Lorenz

El atractor de Lorenz, concepto introducido por Edward Lorenz en 1963, es un sistema dinámico determinístico tridimensional no lineal derivado, que se produce en las ecuaciones dinámicas de la atmósfera terrestre. En el experimento que realizó Lorenz para prever las condiciones metereológicas observó que los modelos introducidos en el ordenador, variaban completamente los resultados finales según los parámetros iniciales de cada simulación. Si redondeaba unas décimas observaba un resultado completamente diferente en cada simulación de las codiciones finales téoricas previstas. A partir de aquí, Lorenz llegó a la conclusión de que no se puede predecir el tiempo debido a los numerosos imponderables como la variación del viento, la intensidad, la lluvia, que son parámetros que afectan al resultado final totalmente incierto, que son las condiciones iniciales diferentes y variables que afectarían al resultado final. Lo que se estaba determinando era la teoría del caos, donde los sistemas caóticos dentro de su desorden tienden a ordenarse en un conjunto de elementos dentro del sistema. A eso se le llama atractores extraños por su complejidad, como el atractor de Lorenz. Esto se puede aplicar a todos los sistemas caóticos como el tiempo. Prigogine fue quien mejor lo describió, donde el tiempo tiene un papel creativo gracias a la ruptura entre el pasado y el futuro de esa simetría espacial que componen la asimetría de los atractores

Dice Prigogine que la vida ha creado el tiempo, donde la ruptura de la biomolécula actúa de un modo diferente lejos del estado de equilibrio siendo irreversible, que se basa en sistemas inestables. Los sistemas dinámicos inestables se guían por las leyes nuevas del espacio/tiempo en relación al segundo principio de la termodinámica, que dará origen a una nueva concepción del tiempo, cuya base es la irreversibilidad. La vida es un proceso irreversible de aumento de entropía o tendencia al desorden, lo que produce una ruptura de la simetría, que hace que el pasado y el futuro se rompan y se establezcan conjuntos asimétricos que estabilizan los sistemas como son los atractores. La consecuencia es que a mayor tiempo que transcurre mayor entropía y mayor desorden.

Así, la vida se constituye a partir de sistemas biológicos abiertos, inestables que tienden a aumentar la entropía por intercambio de energía y a ser asimétricos y desordenados. Por tanto, están lejos del equilibrio ya que todas sus operaciones se realizan bajo condiciones inestables. Eso da lugar a lo que Prigogine denomina estructuras disipativas. La definición de estructuras disipativas es la de una estructura de elementos conectados entre sí de un sistema que está lejos del equilibrio, con una propia autoorganización que intenta conjugar los términos de disipación o dispersión de la energía como entropía y el orden singular de una autoorganización del sistema. La idea fundamental de este tipo de concepto es que los sistemas que están alejados del equilibrio, en lugar de proseguir hacia un desorden completo o desaparecer consiguen autoorganizarse y ordenarse por sí mismos alrededor de un atractor extraño.

El fundamento de este tipo de estructuras es que en un sistema abierto como es la vida, existen dos nociones operativas básicas que pueden ser sinónimas; orden y desorden, incertidumbre y determinismo, azar y necesidad, relativo y absoluto. La necesidad vendría impuesta por la segunda ley de la termodinámica, con la tendencia a la entropía de los sistemas y el azar sería la fluctuación que permite abandonar los estados próximos del equilibrio. La idea que quiere trasmitir Prigogine es que la base de la vida es conceptual, es decir, que las estructuras disipativas tienden al orden por la incertidumbre y si esta noción se puede extrapolar a nivel de los sistemas macroscópicos y microscópicos, ya que la segunda ley de la termodinámica envuelve a procesos macroscópicos antes que a los microscópicos, puede que entonces los sistemas complejos que se desarrollan con las ciencias humanas en general se puedan basar en este tipo de nociones.

Ahora bien, ¿por qué Prigogine implica los fenómenos de irreversibilidad con el tiempo? Sencillamente porque la irreversibilidad es un estado que limita las predicciones del futuro, lo que involucra a que en cualquier explicación científica que se pretenda ofrecer modelos predictivos, deberían de plantearse en base a la aleatoriedad de las condiciones iniciales y no enteramente de las teorías y leyes deterministas que trazan el proceso de causa y efecto, sobre todo en sistemas dinámicos que tienden a ser inestables y que se alejan de su estado de equilibrio. Ello significa que la realidad que pretende ser objetiva, está lejos de ser una medición de hechos exactos, sino más bien una propuesta teórica basada en la verdad de la naturaleza, que es la relación que existe entre lo aleatorio y lo determinista. Si el tiempo es un sistema dinámico asimétrico, es irreversible en cuanto es un pasado inamovible, que se presenta ante el futuro incierto y aleatorio. En esto consiste lo que Prigogine comprende como la flecha del tiempo.

La flecha del tiempo es la evolución de los sistemas dinámicos hacia estados de mayor probabilidad. Son los estados de aumento de la entropía, del desorden donde la ecuación equivales a S=k log.  P siendo S la entropía, k una constante y P la probabilidad. A mayor probabilidad mayor entropía. Un sistema que es probabilístico es unidireccional por la ruptura entre el pasado y el futuro mucho más probable. El pasado como condición inicial es invariable. De aquí que los sistemas dinámicas sean muy influenciables a las condiciones iniciales del sistema. Esta idea es en la que se basa el concepto de flecha del tiempo en Prigogine donde flecha del tiempo y vida están relacionados dentro  de esa segunda ley de la termodinámica con ruptura de simetría, irreversibilidad y tendencia al desorden, donde intervienen los conceptos de bifurcaciones, fluctuaciones, irreversibilidad,  estructuras disipativas y atractores como se ha explicado anteriormente. Esas relaciones junto con las nociones de la termodinámica, dice Prigogine, se expresarán en las ciencias humanas, que son manifestaciones de conocimiento de la vida y del tiempo.

Entonces la flecha del tiempo tiende a un mayor desorden conforme se aleja del pasado y son las estructuras disipativas, que de un modo aleatorio se autoorganizan en un núcleo como es el atractor. Habría que clarificar hasta qué punto el concepto de atractor puede ser extrapolado a todos los sistemas dinámicos, dentro de la física o de aquellos sistemas en que la vida humana puedan ser aplicados. El concepto de atractor como principio y origen de un sistema que se autoorganiza en una estructura puede en sí mismo determinar de algún modo la noción de aleatoriedad y su planteamiento puede ser una función del conocimiento.

 

El espacio topológico en Platón

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas abril 3, 2011 @ 6:49 am

La actual definición de topología es la ciencia que estudia las propiedades de los cuerpos geométricos, que permanecen alteradas por trasformaciones continuas. Los espacios topológicos son estructuras matemáticas que definen formalmente conceptos como convergencia, conectividad o continuidad. Para Platón una topología de la materia estaría constituida por cuerpos geométricos básicos como el tetraedro, el cubo, el octaedro, el icosaedro, donde una de sus propiedades es la posibilidad de inscribirse dentro de una esfera. La teoría de la materia platónica tenía como objetivo permitir la transformación mutua de determinados elementos. Estas figuras geométricas con superficies triangulares en las caras son verdaderamente elementales, por lo que gracias a ellas con triángulos equiláteros de superficies idénticas, se combinan y pueden volver a combinar una vez que el enlace se haya roto. Es un modo somero de describir las propiedades topológicas del espacio, incluyendo los conceptos de continuidad y conectividad a partir de las formas geométricas básicas, que describe Platón en la materia. Ahora bien, ese espacio topológico platónico necesita una condición para que se pueda formar o dar dentro de una inmanencia, que sería el fundamento de los conceptos de continuidad, convergencia y conectividad del espacio topológico o este mismo. Esta condición es la Aptitud, entendida en la teoría de la ideas de Platón como el Bien.

La teoría platónica de las ideas se basa en el concepto ontológico de condición, que es una fisis o una naturaleza a priori de algo que es más que sustancia. Dice Platón que la idea es algo más que una sustancia y la Aptitud es lo que posibilita que la idea se plasme, se visualice y sea presente, según explica Heidegger el tomo 2 de Nietzsche. La Aptitud explica Heidegger es lo posibilitante del ser del ente, o ese a priori condicional, que en un lenguaje actual hablaríamos de realidad virtual, en el sentido ontológico del término. La virtualidad real del concepto de condición posibilita un fundamento para que la idea sea presencia de ser. Es un principio de la composición del ente o de cualquier algo en relación a la idea o ideas generales aptas por la Aptitud, que es la idea primordial en el pensamiento de Platón. Ahora bien, esta idea como Aptitud en sí misma inmanente a todas las ideas supone un fundamento, una base para todas ellas, como si de una matriz se tratara. En realidad, la Aptitud necesita de una matriz y esta de una condición para que las formas tengan un significado. Por una parte, la matriz como receptáculo o espacio es una base de impresión, por otra la Aptitud como condición posibilita la limitación de las ideas, su aspecto, que serán su esencia y su significado, como se explica en el Timeo, primeramente y luego en el Filebo. Esta duplicidad entre receptáculo/espacio e ideas/formas que Platón esboza de un modo inmanente tanto en el receptáculo como en la idea, es el espacio de significado que por una parte es topológico dentro de un orden geométrico, y por otro, de limitación en cuanto las ideas son esencias de género universales que se determinan por su límite. Un límite de significado que se confiere a la forma solo al ser visualizada por su aspecto, que en realidad es entendida dentro de la teoría platónica. Las cosas son limitadas no por el contorno sino porque se entienden, son comprendidas y posteriormente “participan” dentro del contorno que da la expresión de una presencia y ese es su aspecto. La condición a priori de las formas, la Aptitud lo que permite es comprender en el espacio topológico de significado, el ente a partir de la idea comprendida que una vez procesada limita y el conocimiento dando un significado, que se transforma en una presencia visual. No es el aspecto de la sensación la que proporciona el contorno, ya que en Platón todas las ideas son a priori, es decir, ya contienen un significado reminiscente, sino que el aspecto viene dado por el significado que proporcionan las formas reminiscentes del alma, ya inscritas en ella, alma que por otra parte no tiene nada que ver con lo que nosotros entendemos por ella.

Entonces las preguntas son ¿qué es el espacio en Platón? ¿Por qué las ideas son límites de significado? Aristóteles explicaba en su Física que el receptáculo entendido como matriz o topos y la materia, que en Aristóteles es la capacidad de lo posible o potencia, eran lo mismo. El espacio al que hacía alusión Aristóteles es el topos, que para él es una fuerza. El topos, lugar o fuerza en Aristóteles, sería la matriz posibilitante como condición de la forma. Eso es en realidad lo que quería explicar Aristóteles con su exposición, pero interpretada en la actualidad bajo conceptos que no existían tanto el de espacio como el de materia física. La materia en realidad es una condición, pero en Platón esta condición va más allá de la sustancia aristotélica, aunque es inmanente al topos por ser matriz posibilitadora de la idea. Por tanto, si en Aristóteles la materia es potencia que contiene la forma y que solo se expresa en el concepto, en Platón este concepto es más bien un universal inmanente, donde la materia/forma es topos/aptitud, Significa que en la misma matriz está la condición que hace que se fundamente más allá de la sustancia, que son las ideas. Las ideas son posibles gracias a esta condición en la mismidad del topos/aptitud de la teoría platónica, con el apriori condicional de lo que es apto que imprime la matriz fundamental. La condición de lo apto baña toda la matriz y gracias a ello se limitan las ideas como esencias de significado.

Platón explica que la materia/espacio que él llama receptáculo es una de las maneras en que se expresa lo que hay o en un lenguaje más actual y salvando siempre las distancias, la realidad. Aunque la sociedad actual comprende la realidad como lo objetivo y físico desde Duns Escoto, la realidad como algo que existe, es o hay puede ser las formas esenciales de las Ideas, la materia/espacio y la naturaleza deveniente de lo mixto o lo formado por materia/espacio y la expresión de las Ideas, su significado. La esencia de la forma ideada se significa en la naturaleza mixta de la cosa sentida por los sentidos. Es decir la inmanencia en Platón no es solamente una ontología de lo trascendente con respecto a las ideas sino que lo que hay es una realidad tripartita que se expresa en tres formas, que tienen una comprensión lógica, pero que se expresan en la presencia bajo la unión de esas tres realidades, materia/espacio del receptáculo, idea/forma como límite y naturaleza mixta. Son las tres formas en que se manifiesta el espacio topológico de Platón, hermenéuticamente interpretadas del Timeo 51c/53 a. A Platón siempre se le ha entendido por la realidad objetiva de las Ideas, en una ontología de las esencias universales de las formas como seres, separados objetivos y reales, pero no hay realidad en el pensamiento de Platón entendida como realidad objetiva. Lo que existe es ser, pero ese ser es compartido o es participativo dentro de lo que es ser matriz, ideas y lo mixto. Es desde este punto donde se tiene que partir para una interpretación revisada de Platón y lo que significa el espacio, que nosotros lo ubicamos como espacio topológico. La condición para que estas tres realidades se expresen conjuntamente es la Aptitud que es un a priori de necesidad como explica Heidegger, la idea primordial que permite la separación de las formas pero que es inmanente a la condición del existir del uno/todo. Tres realidades diferentes bajo una sola condición de inmanencia, que en realidad se convierte en una ontología de la inmanencia, donde la aptitud ocupa todo el lugar, contiene a las formas y da origen a la naturaleza de las cosas.  Eso sería el espacio topológico platónico.

Ahora bien, las ideas se limitan en la matriz gracias a la condición aptitud, es decir, significan un aspecto. Ese aspecto de significado podría ser abierto, lineal, horizontal, pero en cambio es cerrado, de figuras geométricas que pueden ser contenidas en una esfera básica, con avance circular en lugar de lineal de englobamiento.  La tercera realidad, la de la naturaleza mixta, se forma en la matriz a través de la aptitud de las formas, pero con un contorno geométrico donde la esfera contiene a todos ellos, que a pesar de las transformaciones continuas se mantiene esa propiedad de contenido Ello es debido al concepto del tiempo esférico en el alma platónica facilita la visión del contorno geométrico y sobre todo la propiedad esférica de contención de los cuerpos geométricos básicos de la naturaleza de lo mixto. Entonces por una parte el aspecto de significado viene dado por las figuras geométricas básicas que ocupan el espacio topológico que son contenidas en una esfera, y por otra, por la visión cíclica del tiempo que se manifiesta en el alma platónica y se expresa en la presencia del ente por lo cerrado del círculo y no por lo lineal.

El significado original de la palabra idea es ser un modo o naturaleza de ser, como una expresión de significado. Se le ha interpretado de muchas maneras, como forma representación género, etc., pero en realidad para el pensamiento original griego era el aspecto con que se manifestaba algo que era limitado al ser percibido. Esta larga definición se puede interpretar como algo visual, pero lo percibido desde Parménides es lo entendido por el pensar, ya que lo simplemente visto era lo determinantemente vacío de lo accidental. Parménides, explicaba la necesidad del ser, pensar y hablar equivalente a lo mismo, que era el límite de lo conocido. Así el ser de lo ente, que es el algo, para ser comprendido y percibido como una especie de visión diría Heidegger, es lo pensado, visto, hablado y comprendido del algo para ser dicho, en un instante de apercibimiento que coincide con la formación plena de ese algo. Si Parménides pensaba que todo lo contenido era pleno, como si de una esfera se tratara, pero como sinónimo de verdad, totalidad y limitación para lo que era lo pensado, Platón incorpora esta idea a la plenitud geométrica de la esfera para la contención de todas las figura geométricas que componen los elementos. Aun así, la idea es limitada en cuanto es conocimiento pleno que contiene las diferentes formas inseparables y su condición es esférica en cuanto es aptitud, que pertenece al tiempo cíclico. El aspecto de la idea es lo que significa plenamente en su limitación como conocimiento. En cuanto es naturaleza mixta su expresión vendrá dada conjuntamente con lo que significa el tiempo esférico, que en realidad es lo deveniente.

Para Platón lo deviniente, es de naturaleza mezclada entre el límite de las ideas como significado, cuyo aspecto es comprendido por el pensar que percibe por la visión, que es por la vista y por el significante, la aptitud de que lo condiciona y la matriz que da forma al aspecto dentro de ese espacio de significado. El problema es que las ideas en sí mismas son necesidad, es decir, son eternas e inmutables, y solamente imprimen la matriz, con lo cual el proceso de lo nuevo no existe, sino solamente el recuerdo de los que cada algo significa a partir de lo que es comprendido y percibido. Ese fue el gran problema de lo griego, que el espacio topológico de significado era un espacio cerrado, no creativo por la inmutabilidad de las formas. Crear es producir algo de la nada y ese concepto se lo debemos al pensamiento cristiano, ya que el pensamiento griego era más bien analítico, deductivo, intuitivo pero sobre todo mimético como representativo del aspecto inmutable del significado de las formas. Estudiar lo creativo como concepto que es lo creado a partir de la nada será un paso importante para comprender el espacio de significado de lo novedoso.