EXTático

El éxtasis de lo extático es la ausencia

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas febrero 22, 2011 @ 9:58 am

El éxtasis se ha definido como un estado de trance, que nuestros místicos españoles se encargaron muy bien de describir en su poesía. Era una estrecha comunión con Dios donde se apartaba de la alteridad y existía una identificación del alma humana con la sustancia divina. Era un estado de transformación de la inteligencia, explicaba Filón de Alejandría, por obra de Dios. Casi todos los filósofos de la historia describen dentro de sus sistemas, un estado especial de la inteligencia o de la intuición para alcanzar un estado más alto de percepción, sea de un modo místico o por el método filosófico o por experiencias límites. En realidad, el éxtasis es la afección del tiempo entendido como aión, que es el tiempo del presente continuo, el tiempo de la eternidad. Comprender el éxtasis es percibir el trozo de actividad que compartimos con lo eterno, el tiempo del aión.

Aristóteles pensaba que las cosas se regían por el movimiento y este por el tiempo sucesivo o cronos. El alma universal lo percibía a través del cambio. Así, todas las cosas se conducían por un principio de actividad, que era la participación que tenían con respecto a la primera sustancia o el pensamiento intuitivo. El alma tenía mucho de intuición, y por eso, además de percibir el tiempo como sucesión, podía percibir el tiempo de la eternidad que era el tiempo del aión. Aristóteles no habló de ningún tipo de experiencia singular sobre ello. Fue Plotino quien explicó la unión que existía en la visión de la eternidad con el alma humana, describiéndola como una ausencia de sí, una detención del tiempo sucesivo para poder entender el pensamiento puro, que era el Dios de Plotino.

Posteriormente, la mayoría de los filósofos han planteado un estado de lucidez como medio para alcanzar un conocimiento más elevado. Desde los místicos y escolásticos del siglo XII, Descartes con su método para alcanzar el yo, Leibniz, el idealismo alemán con el concepto de intuición intelectual, hasta la vuelta al misticismo existencial de Heidegger y Sartre, todos ellos y muchos más encontraron el éxtasis como un estado de lucidez y ausencias propios de sabios o iniciados, sea en la filosofía o con experiencias cerradas y misteriosas accesibles solamente a los iniciados. En el éxtasis se hallaban dos propiedades en común, la detención del movimiento, y la sensación de pérdida de la forma y del tiempo sucesivo. En realidad, este tipo de estados son un darse cuenta de que existe otra clase de tiempo que no es el sucesivo o el medido por el reloj, sino el de un presente continuo al que los griegos llamaron Aión.

Virilio describe estas ausencias o detenciones del tiempo sucesivo como picnolepsias o crisis de ausencias, el tiempo ausente del que lo sufre. No ha existido ni ha sido vivido sin darse cuenta de lo que ocurre, donde la diferencia con el éxtasis es que este es un estado donde el que lo experimenta se da cuenta de que sigue viviendo y existiendo, pero no dentro del tiempo medido. En cambio, las ausencias que se experimentan diariamente no se producen dentro de un estado de lucidez. Po eso el problema para Virilio es que estas ausencias sin conciencia se convierten en crónicas por la velocidad. Con la velocidad de la sociedad moderna, la ausencia resulta en una pérdida de las formas, con lo que él llama en la anamorfosis de la estética de la desaparición. De todas formas, con Virilio el éxtasis como ausencia deja de ser un estado de trance solamente para iniciados y pasa a ser algo común entre la gente. Solamente falta el darse cuenta de que el tiempo medido se puede detener y vislumbrar un trozo de la actividad pura, de la creatividad del tiempo del presente continuo. Pero ¿eso es posible?

El éxtasis contemporáneo es el darse cuenta de los momentos de ausencia de sí mismo y de la detención del tiempo medido, como una visión y contemplación de la actividad o de la creatividad. Por ello, la ruptura con la cotidianidad del modo ausente y posteriormente consciente, es un éxtasis como un salir fuera de lo crónico, donde lo estático se transforma en extático del presente continuo. Es común hablar del éxtasis como éxtasis de los sentidos, como un estado de lucidez intensa fuera de lo común que se alcanza precisamente a través de ellos, como pudiera describirse con el sexo, la música o el placer de la comida. Situaciones comunes de la vida diaria, donde se detiene el tiempo crónico y se atisba el tiempo ilimitado. Son estados que se desean que nunca terminen para fundirse y participar en ese trozo de eternidad.

En realidad, estos momentos pueden llegar a ser comunes con la práctica, que no consiste más que en detener la precipitación de la velocidad y sentir la actividad creadora. En esto residía el vínculo entre el tiempo de las cosas y el tiempo de la eternidad del pensamiento puro, el principio de coordinación y de junción del Nous aristotélico, la Perpetua Vida Noble

La nueva religión del concepto universal del tiempo

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas febrero 15, 2011 @ 10:01 am

A pesar de la teoría de la relatividad, donde se explica que el tiempo es relativo y además es propio, hoy en día, y más que nunca, el concepto universal del tiempo es absoluto. No hay un ordenador que no indique el tiempo medido con exactitud aquí y en Shenzhen simultáneamente. Se puede imaginar perfectamente lo que están haciendo nuestros amigos al otro lado del mundo, con una contracción del espacio, mientras que el tiempo pasa igual a ellos que a nosotros. Así, el tiempo pensado de este modo es absoluto, simultáneo e independiente del espacio. Es el tiempo de todos y para todos.

Ese, en realidad, ha sido el gran triunfo de Newton sobre Leibniz e incluso sobre Einstein, que ha logrado que sus ideas, ya sin gran entidad científica, se transformen en ese gran Dios matemático que él glorificaba como lo absoluto, y que la gente común, toda la gente lo glorifique. El tiempo absoluto es el nuevo Dios del mundo, el tiempo medido.

Newton sí que entendía que había un tiempo relativo, pero que este pertenecía a la gente vulgar. El tiempo absoluto era de los sabios, de los astrónomos que estudiaban las matemáticas, ya que en el fondo Dios era una gran ecuación y para llegar hasta él había que apartarse de los principos de subjetividad, para poder pensar en verdades necesarias y absolutas y no posibles y contingentes, que pertenecían a la existencia común. La vida es incierta pero el tiempo es absoluto y es Dios. Dios es la duración infinita, que pertenece a los números reales y no a los números imaginarios. Así,  para Newton, Dios es la realidad numérica absoluta, donde las verdades son medidas matemáticas. Hoy en día, nuestra medida matemática absoluta es el tiempo medido, es nuestro nuevo Dios.

En la Edad Media, todos los actos de la existencia se encaminaban a glorificar a Dios. Hoy en día, todos los actos de nuestra existencia son guiados bajo la potestad del tiempo medido, y en cierto modo, nuestra vida se proyecta para ensalzar el tiempo medido. Si se llega puntual a un sitio, es un acto de alabanza al dios/tiempo, si se trabajan muchas horas se glorifica a esta nueva deidad, si se termina un proyecto en plazos más cortos es una exaltación de la nueva fe. El tiempo absoluto de la medición guía todos nuestros actos de toda nuestra vida, sin ninguna opción a renegar de esta fe. El apóstata no tiene sitio en la nueva religión del tiempo absoluto, ya que el que practica la herejía del tiempo propio no es un creyente.

Los monjes benedictinos que inventaron la puntualidad y la vida social del ora et labora, no se imaginaban que sus normas serían las que regirían a toda una civilización, a todo el mundo, más allá del choque de civilizaciones. La regla benedictina se creó expresamente para que el  ermitaño abandonara su vida individual y que, en cierto modo, se apartara de su proia meditación, de su método y trayecto singular. El tiempo absoluto se convirtió desde entonces en la verdadera alianza de civilizaciones, no peor aún, en la dictadura global del sometimiento de todos los hombres individuales y propios.

A día de hoy, el sometimiento a un horario fijo es una tiranía impuesta por la nueva religión del tiempo absoluto. Ser creyente de este nuevo dogma, como todo dogma absoluto inhibe la imaginación, la espontaneidad y la creación en beneficio de la dialéctica, el pensamiento discursivo o la lógica. Quizá, en esto como es muchas otras cosas, Aristóteles tenía razón cuando explicaba aquello que la virtud está en el término medio.  

La existencia es un asunto del método

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas febrero 10, 2011 @ 8:43 am

 

La etimología de la palabra método procede del griego meth, que significa tras lo cual y ódos que es el camino. El método es un tras-lo-cual-el-camino sustantivando la palabra al modo de Heidegger. El pronombre y la preposición tras-lo-cual indican las veces de un sustantivo o de un nombre de lo que existe, una situación, y en el caso del método un camino. Todo nombre y palabra tienen un camino detrás de sí. Ello implica que cualquier principio, palabra, significado, función, forma y lenguaje contienen un detrás y un trayecto, que si pensamos en la idea de principio de Leibniz están en aptitud o que los nombres están estructurados de un modo holístico, en armonía.

Un tras-lo-cual-el-camino es un trayecto proyectivo. Es un espacio/tiempo como camino que se transita, por ello los dos conceptos de espacio y tiempo no pueden estar aislados hacia un plan, propósito, objetivo de llegar a algún lugar, que es un sitio de ocupación y ocasión o acontecimiento. Esta idea del transitar en Heidegger está muy vinculada a la noción de existencia, por lo cual el trayecto proyectivo sería su sinónimo así como el de método. La vida es un asunto del método, de realizar un camino. Deleuze decía que el método es una práctica no un procedimiento.

Ahora bien, el método como trayecto proyectivo tiene un principio, un origen. Estos principios dentro de lo que nos tiene acostumbrado la metodología actual, parten de premisas lógicas o científicas que configuran o estructuran un conjunto de procedimientos para la explicación epistemológica. Esta utilización del método solo abarca una parte de sus posibilidades, y sobre todo, es un procedimiento del afuera o lo que diría Ortega, del mundo de la superficie. Pero en realidad el método no es solo un procedimiento científico, es un trayecto proyectivo de la existencia cuyas premisas parten de los principios y estos son intuitivos en cuanto se refieren al ser/existencia.

El análisis del método o el principio de-lo-que-está-detrás-de-lo-cual lo realizó Descartes cuando prescindió de toda representación del mundo de la superficie para llegar a la conclusión de que el origen es el yo que además es tiempo. El yo soy de Descartes explica que es un yo que era antes de ser un sido, y por tanto pasado. De ahí que el mismo concepto del yo implique una sucesión del espacio yoico, que equivale a un espacio/tiempo singular, un lugar de trayectoria que piensa o idea. Por tanto el yo soy es el principio del método como proyecto con un objetivo o un fin.

Siguiendo con la idea de Descartes del método, pero aplicándolo al nuevo principio del tras-lo-cual-como yo soy espacio/tiempo, ese yo del que parte para elaborar un método analítico, a pesar de explicarlo como una verdad dentro de su ontología, no deja de ser una intuición, la intuición del tiempo como una duración en un lugar. El yo soy elabora los caminos que transitarán por el trayecto de un modo proyectivo, perdonando la cacofonía, partiendo del primer principio intuitivo que es que el yo soy, el pensamiento y la existencia son tiempo.

Bergson expresó que la intuición es la duración y que este tipo de pensamiento tiene que ver con el método, que desde su punto de vista era un procedimiento para resolver problemas. La relación que tiene Bergson con Descartes con respecto al yo es que es un Moi como un yo que recibe síntesis pasivas y se va desarrollando en evolución. El yo ya la había planteado Descartes como sucesión de una duración y Bergson lo emplea desde el nacimiento como evolución y flujo de una sucesión de estados imposibles de separar. Así, el método que depende del pensamiento intuitivo también es un trayecto proyectivo del Moi, pero en Bergson el aspecto del yo activo no resulta tan claro como en Descartes, Fichte o Kant. En Bergson comprender la propia intuición como duración es reconocer otras duraciones, para poder plantear problemas y ser resueltos bajo el prisma del método como mediación. La vida entonces es una duración de proyectos a ser planteados y resueltos dentro de una metodología con principios intuitivos, que posteriormente se irán configurando por evolución y sucesión de trazos.

Ya se planteó que la vida como existencia y duración pertenecen a las acciones extrínsecas y las intrínsecas, tal como explicaba Suárez. El individuo tiende a medir las acciones intrínsecas de su existencia con respecto a las acciones extrínsecas que pertenecen al tiempo medido. Entonces la duración desde esa perspectiva pertenece al tiempo del reloj que inexorablemente transcurre y el individuo siente que cada vez pasa más rápidamente. He aquí la prueba de la relatividad del tiempo. Con los años del tiempo medido, los recuerdos se agolpan, las horas parecen minutos y los años días. Todas las acciones que se realizan parecen un deja-vu cansino, comprobándose el eterno retorno de la repetición. Se repiten todas las cosas que realizamos, las acciones extrínsecas, pero en cambio, independientemente del tiempo medido, las acciones intrínsecas de nuestra existencia, el trayecto proyectivo es un camino sin retorno, que no puede ser medido por el tiempo absoluto, sino por la cantidad de proyectos realizados.

Si la existencia es un método entonces equivale a un proyecto de proyectos. La existencia se mide, si tiene algún tipo de medida, por la cantidad de proyectos que se realizan durante el transitar de la vida del individuo. Un proyecto cualquier proyecto consta de siete pasos: concepto, objetivo, medios, archivo, configuración, ejecución y resultado final. Sea una palabra como un concepto o función, entender una forma, expresar una proposición o actualizar una idea, los pasos a seguir en un proyecto serán los mismos, aunque estén agolpados y se realicen en un instante.

Entender la vida como método significa que el pensamiento intuitivo media inmediatamente con otra manera de medir el tiempo, de vivir las acciones, de sentir las ideas. Este modo de vivir la vida es detener el tiempo medido del reloj y comprenderla como proyecto de proyectos, imbricados, sucesivos, simples, compuestos, estructurados y expansivos. Así, el tiempo pasa a ser un dominio del individuo y no de la tiranía del reloj, que implacablemente marca las horas.

¿Es un prestigio usar los calibres de ETA?

Filed under: Movimiento — Gilberto Salas febrero 7, 2011 @ 4:24 pm

Hasta ahora, si una marca de relojes usaba calibres ETA era sinónimo de prestigio. Los calibres ETA se beneficiaban de la marca “swiss made”, y por tanto, los relojes que rellenaban su interior con estos movimientos compartían directamente las excelencias del producto hecho en Suiza. Fiabilidad, calidad de acabados, precisión, etc., son algunas de esas virtudes que vincula a ETA con la marca de relojes que la lleva. Por ese motivo, las marcas relojeras han hecho lo posible para colocar los movimientos de ETA dentro del interior de sus relojes. Ahora bien, surgen muchas dudas debido a la política que lleva actualmente ETA para poder comprender este auge de mecanismos en casi la totalidad de marcas relojeras que se venden en Europa y además por muy bajo precio en muchas ocasiones.

Es sabido que ETA no vende movimientos desde hace mucho tiempo a sus clientes, ya que pertenece al SWATCH Group. Este grupo suizo ha optado por la política de no vender sus movimientos y calibres a otras marcas fuera de su holding. Es una política interna de empresa que, a mi juicio no es recriminable ni mucho menos. El que quiera mecanismos que se los fabrique, se les compre a los chinos o japoneses o incluso a otras marcas suizas que están en el mercado con muy buen precio. El problema es que si no vende movimientos incluso a sus clientes de toda la vida, ¿de dónde parecen tantos movimientos que dicen ser ETA en relojes con marcas que aparecen contínuamente en el mercado? Solo hay tres respuestas o que ETA los esté vendiendo a un distribuidor a terceros o que sean falsificaciones o que sean las dos cosas.

Claro está que cuando se compraban directamente a la casa de Grenchen las marcas podían explicar claramente la procedencia de esos mecanismo y las piezas que se usaban. Ahora bien, ¿quién garantiza que un pedido de 100 mecanismos ETA hayan sido fabricados en Suiza? ¿El distribuidor?¿La marca relojera? Muchas marcas lo dicen ¿pero no es generador de suspicacias? Sinceramente, estas cosas no me cuadran mucho, a pesar de que incluso se diga por ahí que son movimientos con pequeñas taras, el outlet de ETA, que se mandan a China y allí los montan diferentes marcas relojeras. Si esto fuera cierto todavía sería peor el remedio que la enfermedad.

A la vista de esto casi veo más positivo que alguien que fabrica una marca de reloj bautice el movimiento como de la casa, afirmando claramente que si es un calibre ETA de distribuidor, indique que está basado en ese calibre nada más. No puede decir que es un ETA si no proporciona los papeles de la marca.

Otra cosa también puede ser es que al estar liberados los planos de la marca, puede que a lo que se refieran a un producto genérico, pero también me parece muy extraño. En fin a ver si los de ETA me explican un poco más el asunto. De todas formas, la consecuencia es que utilizar calibres ETA hoy en día no parece que sea una opción mejor, que utilizar, sellitas o valanbrón

Realidad aumentada para tienda virtual

Filed under: Concepto — Gilberto Salas febrero 3, 2011 @ 4:09 pm

La realidad aumentada es el concepto que se aplica a la mezcla de elementos virtuales con elementos físicos que juntos dan realidad a un objeto de realidad mixta a tiempo real. Por ejemplo, por medio de un programa se puede renderizar un producto al mismo tiempo en que se ha terminado de diseñar y se puede ver a tamaño real, una simulación de sus componentes en un entorno físico, como en nuestro caso la muñeca.

La realidad aumentada es una herramienta muy interesante para diseñadores industriales, que parece concebida para fabricantes y diseñadores de relojes. Así, se puede ver en tiempo real las proporciones, formas, colores de un diseño, quizá antes de mandar a hacer un prototipado de resina. Si antes de enviar los archivos para hacer una esterolitografía láser con resina, se pueden comprobar las formas en la muñeca para que en caso que de no ser aceptada una forma, cambiar los archivos y hacerlos más adecuados. Eso permite ahorrar gastos de prototipado y mejoras en la fase de diseño del detalle.

Por otra parte, con el aumento del comercio electrónico y la tienda virtual, la realidad aumentada es una necesidad tanto para el vendedor como para el futuro cliente. Si cualquier persona se puede probar un reloj, tal y como quedaría en la muñeca, comprobándolo en la pantalla del ordenador e incluso en su teléfono móvil, las ventas aumentarían en un gran tanto por cien.

A mi juicio, el futuro de la venta electrónica en relojería pasa por la implementación de la realidad virtual en las web que ofrecen sus productos en internet. Si bien todavía va a ser difícil que las tiendas físicas no continúen con las ventas de los productos dentro de su entorno físico, sí que es un paso más al acercameinto de las mismas sensaciones a casa. Con las imágenes en 3D y su desarrollo tecnológico, no nos extrañe que en un tiempo cercano podamos sentir el peso del reloj e incluso una imagen holográfica que surge de la misma muñeca representando el reloj con las mismas sensaciones que ofrece en su realidad física. A ver si podemos dar ese paso pronto.