EXTático

Electroplatinado de relojes

Filed under: Ingeniería y Diseño — Gilberto Salas octubre 27, 2010 @ 7:12 am


Electroplatinado

El electroplatinado es un tratamiento de superficie que se realiza en determinados materiales de relojes, con la intención de mejorar sus propiedades. Por ejemplo, puede aumentar la estética y el color de una caja de reloj, así como los puentes de un movimiento. Además mejora la resistencia a la fricción, la resistencia a la corrosión, a la humedad y la dureza Vickers pudiendo alcanzar hasta 1000 HV. Casi todos los metales pueden ser electroplatinados, incluso los polímeros aunque estos necesitan de una capa previa electroconductora.

El proceso consiste en depositar una capa microscópica de un espesor entre 1-120 micras sobre la superficie de la pieza de trabajo, sumergida en una solución electrolítica ionizada. La caja del reloj actúa como un cátodo junto con el ánodo metálico dentro del baño electrolítico, donde atraviesa una corriente que deposita los iones metálicos hacia la superficie catódica de la caja. La superficie previamente limpiada consigue que se deposite una capa muy fina de los iones metálicos ionizados.

La valoración de lo difícil

Filed under: Concepto — Gilberto Salas octubre 26, 2010 @ 7:33 am

Hablando con nuestro grabador en Suiza, suizo de origen español, nos decía que el problema en España es que no se valoraba la dificultad de cualquier trabajo y menos el que implicaba a la relojería. En España, explicaba él, que la mayoría de la gente piensa que un reloj es algo muy simple y que su ejecución no conlleva ningún tipo de dificultad. Esa idea puede ser extensiva a todo tipo de trabajo, sea productivo o de servicio. Por ejemplo, el notario, para el español, solo firma, el ortodoncista solo aprieta el aparato, el diseñador solo dibuja, el operario de la máquina solo pulsa el botón, el maitre solo habla con los clientes y Zara solo copia. El español no comprende que detrás de todas estas acciones descritas simplemente, existe una cantidad de horas de trabajo y de aprendizaje muy arduas para tener que ser banalizadas de ese modo.

Hay una sensación de sorpresa grata cuando un español va al extranjero y describe su trabajo cualquiera que sea. Al momento nota una especie de reconocimiento y consideración cuando habla con solvencia y es experto en su trabajo. La mayoría de los extranjeros tienen el arquetipo del español que no sabe hacer la o con un canuto y cuando oyen los conocimientos del trabajo de un español, comprenden el grado de dificultad y lo valoran. Esto en concreto se puede sentir en el ámbito relojero en Suiza. Allí consideran que en España la relojería se limita a la venta y reparación de relojes, pero de diseño industrial y de ingeniería micro mecánica como en Burundi. Pero hay que exculparlos, ya que ese es un sentir general global del sector productivo de España.

El problema es debido a la idiosincrasia del español, en que su pensamiento es intuitivo, basado en la opinión como certeza más que en la capacidad de análisis. Así, el pensamiento del español es de superficie, solo viendo el mundo patente y no el mundo latente como diría Ortega. El español vive un pensamiento de sensaciones del momento, de opiniones y no de reflexiones, adoleciendo de un criterio detenido en las circunstancias visuales y no en las conexiones de profundidad. Por tanto, la mayoría de sus ideas son irreflexivas basándose en opiniones como verdades de certeza, más que en unas ideas elaboradas, aunque sea como una segunda opción. El problema es que nos es dificultoso pensar, ya que es más fácil sentir y opinar que analizar. No es de extrañar que la opinión sea un dictamen normativo para todo tipo de evaluación que se requiera en cualquier contexto.

A partir de la poca valoración que tiene lo difícil en el español, entonces surge la cultura de lo fácil. No vale la pena el esfuerzo ni el estudio continuado ni el reciclaje, ya que nunca va a ser valorado dentro de la sociedad. En cambio, se valora lo conseguido cómodamente y sin denuedo, donde el pelotazo, la chapuza y el resultadismo se transforman en los valores básicos del español. De ello se han dado cuenta nuestros políticos, que sabiendo que el español piensa por sensaciones y opiniones del momento, su línea de trabajo será siempre enfatizar el pensar del momento con el mínimo esfuerzo posible, ya que nosotros podemos opinar pero no pensar. Si pensamos en ellos en España no habría ningún tipo de Estado de lo político.

Puede que con el tiempo, esta manera de pensar de los españoles cambie y sobre todo con el acceso libre para Internet. Pero ya sabemos lo que van a hacer los políticos, que si los españoles tenemos que pensar mejor limitar el acceso y que sigan opinando, ya que el destino de aquellos sería limitado si en España se pensara.

Novedades de Tellwatch, septiembre 2010

Filed under: Ingeniería y Diseño — Gilberto Salas octubre 17, 2010 @ 7:58 am

Nuestros amigos de Tellwatch han presentado las novedades de su programa para la presente edición del 2010. Entre las mejoras interesantes se encuentra el rendimiento de los engranajes, nuevas lecturas de elemntos finitos en resortes, gráficos cinemáticos, etc.Vale la pena descargarse el PDF.

Una nueva propuesta de movimientos para EXTático

Filed under: Filosofía,Movimiento — Gilberto Salas octubre 12, 2010 @ 12:14 pm

Estamos valorando la posibilidad de introducir movimientos automáticos, además de adjuntar dos esferas en el reloj. Una de ellas sería la clásica habitual de EXTático con la esfera girada y la otra sería la normal. Así dependiendo de los gustos de cada cual, se podría cambiar la esfera, sin tener que ser tan conceptual. Es una idea que pensamos presentar con los nuevos Juntores.

Además, creo que podría ser una buena opción un movimiento automático, que no sea el consabido ETA 2492. La firma holandesa DEPA movements, puede transformar los UNITAS mecánicos en automáticos, y con ello podríamos abastecer un mercado que le gusta este tipo de movimientos. No creo que esta mueva perspectiva afecte a la esencia de la filosofía de EXTático, ya que no se suprime nuestra esfera, sino que se ofrece conjuntamente ni el hecho de que los movimeintos puedan ser automáticos. Es una opción para la gente que prefiere que su ritual de darle cuerda sea el movimiento mismo.

Eso sí, mientras tanto, nosotros continuamos desarrollando nuestros puentes, donde el próximo paso será el prototipado con Moragas Technologie

El entrelazamiento cuántico. Conveniencia y emulación en la Edad Media

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas octubre 5, 2010 @ 7:10 pm


Entrelazado cuántico 

Una de las críticas que se le imputa a la mecánica cuántica es que las propiedades microscópicas de la materia explicada por la teoría, no se manifiestan en la materia macroscópica. El sentido común, incluso la diferencia entre conceptos teóricos y hechos observacionales, parece indicar que existe una separabilidad de todos los sistemas, una representación limitada de la realidad objetiva. En cambio, la teoría cuántica enseña, desde el teorema de Bell y los experimentos de Aspect, que existe una conexión universal cuántica, debido a un entrelazamiento cuántico que esconde las llamadas variables ocultas. En realidad, en la Edad Media el conocimiento de la realidad semejante, se hacía por medio de la conveniencia, emulación, analogía y simpatía, que explicaban una relación profunda, no separable, con la misma convicción que se ofrece a los proceso microscópicos cuánticos de entrelazado.

El entrelazamiento cuántico es una propiedad de los estados cuánticos, que son los estados físicos o las propiedades físicas observables y definidas de un sistema. Podíamos decir que es una propiedad de la materia microscópica cuando se define por medio de la teoría cuántica, donde las propiedades que la componen son un tipo de variables desconocidas y ocultas. Si en los estados de los sistemas cuánticos conocidos, las propiedades físicas son observables y definidas dentro de un estado físico como operadores conjuntos del espacio de Hilbert, en el entrelazamiento cuántico esta propiedad, que es una especie de conexión cuántica universal, es desconocida. El entrelazamiento cuántico indica que dos partículas de luz o fotones que provengan de la misma fuente, es decir, que sean semejantes, cumplirán un entrelazamiento entre ellas. Así, si a una partícula de este tipo se la estimula o le ocurre algún acontecimiento, percance o estímulo, influirá en la otra partícula de un modo instantáneo, incluso si la distancia que los separa es superior a la luz. A esto se le llama superposición cuántica.

Einstein, quien primeramente presentó la posibilidad de esa conexión universal en la mecánica cuántica, consideraba que eran “acciones fantasmales” a pesar de ello. En el argumento de Einstein, Podolsky y Rosen deberían de existir, para presentar un entrelazamiento cuántico, unas propiedades físicamente reales de los objetos, que se llamaron las variables ocultas, y que la teoría cuántica no explicaba adecuadamente. Por ello, a Einstein ni se le ocurría que estas variables existieran, considerando que los objetos estaban separados y de ningún modo conectados entre sí, como posteriormente David Bohm, John Bell y Alan Aspect mostraron de alguna forma. Había unas variables ocultas que podían explicar una conectividad entre objetos de una manera universal e instantánea, que podían existir como propiedades físicas reales, que no procedieran de la observación ni de la representación de un objeto limitado y separado. Estas variables ocultas son parámetros desconocidos que con sus particulares propiedades serían las responsables de la formulación estadística de la mecánica cuántica. Es decir, si las variables ocultas se pudieran medir la teoría cuántica ya no sería aleatoria sino determinista, con lo cual aparecería una teoría más sólida dentro de una explicación nomológica más que pensar en probabilidades explicativas. Eso es lo que intentaron Bohm y Aspect entre otros con sus teorías de no localidad e inseparabilidad de los sistemas cuánticos. El problema es que estas teorías se plantean a nivel cuántico y por tanto microscópico, con lo cual no parece que a nivel macroscópico tengan algún efecto.

Si en la Edad Media se hubiera planteado el problema de una posible conectividad universal, este experimento solo hubiera servido para corroborar lo que ya se sabía. El conocimiento de las cosas no se realizaba la mayoría de las veces por representación objetiva, que era una limitación móvil, sino por su relación y semejanza entre ellas. Esta relación se expresaba por conveniencia o emulación, así como por analogía y simpatía, como explica M. Foucault en Las palabras y las cosas. La conveniencia era una comunicación de las propiedades de las cosas que eran semejantes por vecindad y contacto, donde la relación además de exterior era interior de un modo completamente real. Por contacto espacial, la conveniencia expresaba una semejanza en las formas de las cosas con un encadenamiento continuo interior y recíproco, que trasmitiría las propiedades de todas las cosas más allá de la inmediata contigüidad. La emulación, que es una forma de conveniencia se acerca más a un entrelazamiento de las cosas, es decir, a nivel macroscópico. La emulación no depende del espacio de vecindad, sino que es una conveniencia a distancia, una semejanza sin contacto, como explica M Foucault. Es un reflejo recíproco, una especie de “gemelidad” natural donde las cosas se reflejan como si existiera un estado de superposición macroscópica, que el mismo objeto se desdobla simultáneamente en una distancia infinita. Por eso el hombre emula la mente de Dios o las cosas se imitan en todas las partes del universo, ya que sus propiedades son las mismas, y por tanto, se emulan. La emulación es un reflejo simple bigemelar, que recorre todo el universo relacionado y conectado con la simpatía. Esta relación alcanza el principio de movilidad, sin que la distancia no les permita comunicarse instantáneamente en la profundidad del universo.

El modo de conocimiento del pensamiento relacional poco a poco fue cambiando al de un pensamiento representativo. Si la comprensión de las cosas consistía en relacionarse por semejanza, por conveniencia, emulación, simpatía o analogía, las propiedades de las cosas, la de una naturaleza profunda interior, secreta, y sobre todo, compartida y conectada universalmente, este modo de pensar dejo paso a discernir de un modo representativo, limitado, basado en las identidades morfológicas y específicas de las cosas. El discernimiento, como análisis de la diferencia por el espíritu del conocimiento, dice M. Foucault. Empezó la búsqueda de la medida y el orden matemático, que hasta la fecha ha abarcado una gran parte de la epistemología y de la investigación científica. A pesar de la evolución y los cambios en la metodología científica, no cabe duda de que los científicos todavía se guían por principios metodológicos de medida y orden, donde la inducción y la experimentación de la observación son básicas para la demostración del experimento científico. Queda poco campo para la explicación que no sea causal, nomo-deductiva, estadística, dentro del ámbito de la ciencia moderna como sería la explicación relacional dentro del conocimiento científico como modo onto-epistemológico de comprender la realidad. La consecuencia, si ello fuera posible, es que la realidad no sería una justificación de hechos físicos y objetos por los medios que fuesen posibles, sino que la realidad es una relación, una función de partes de un todo bajo el punto de vista de lo particular. Una singularidad constructora, que englobaría en sí misma todas las propiedades posibles para ser plegadas y desplegadas en la función con otras singularidades, que sería el tiempo relacional.