EXTático

Théorie de la construction horlogère pour ingénieurs

Filed under: Ingeniería y Diseño — Gilberto Salas octubre 30, 2009 @ 4:44 pm

Si se quiere construir un reloj, desde el barrilete hasta la caja, es decir, todos sus elementos, hay que saberse este libro para ingenieros industriales especializados en micromecánica de la Haute Ecole Arc Ingenierie de Neuchatel, publicado bajo la dirección de Michel Vermot.

El libro consta de 3 volumenes, que hoy ya solo se ofrecen a los ingenieros en formato digital. El primer volumen consta de la teoría básica en la que se basan los movimientos mecánicos, todas las ecuaciones y su base física y matemática, bastante compleja para profesionales que no sean ingenieros.El volumen 2 trata sobre movimientos de cuarzo y el 3 es la realización práctica de un movimeinto manual de alta gama, además de explicar las características técnicas e industriales para la construcciónd de una caja de reloj en sus diferentes fases. 

El libro es complejo, pero si se quiere fabricar algo propio, que no esté comprometido con la industria suiza en cuanto a ingeniería y diseño, hay que pasar por un estudio profundo de los diferentes volúmenes y aplicarlos a la producción dentro de la empresa que lo pretenda.

Un saludo desde la Hora Española

IHC-ARC

COMANDA

Geofilosofía del alemán y del español

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas octubre 29, 2009 @ 9:40 am


Cohesión

Ortega explica en Kant, Hegel, Scheler, la diferencia del carácter nacional del alemán y del español, un tema que Deleuze llamaba geofilosofía como la expresión de los rasgos filosóficos debidos al territorio de un pueblo. Decía Ortega que en sus cursos a alemanes y españoles, observaba como aquellos eran capaces de comprender la consciencia del sí mismo, mientras que los españoles eran incapaces o por lo menos les costaba mucho un ejercicio de introspección. Consideraba Ortega que ello era debido a que el alemán, cuando despertaba a la claridad intelectual se ensimismaba o tendía a un yo propio reflexivo, mientras que el español tendía hacia el afuera, a las impresiones y circunstancias que le rodeaban.

Para Ortega, el español es un haz de reflejos y el alemán una unidad de reflexiones. Eso se traduce en que en el primer caso se vive del momento de la sensación y en el segundo se introyecta la sensación articulándola con el resto del sí mismo. Por ello, explica Ortega, que el español es una suma de los yos del momento, insolidarios entre sí, que se vive como una descentralización espiritual, sin conexión entre sus actos y sus múltiples yos, que en consecuencia darán lugar a su yo disperso. Por contra, el alemán es un yo conectado entre sí, donde esos múltiples yos del momento se cohesionan solidaria y reflexivamente, con lo cual su pensamiento es en sí mismo unitario, constituyendo ese yo sí mismo propio.

Concluye Ortega que el origen de la insolidaridad del español o entre cada uno de nosotros es debida a la propia insolidaridad que existe en nuestra alma individual. Si se vive solo el momento de la sensación, sin encontrar ni reflexión ni memoria para el análisis, la relación con los otros es de dispersión. Es decir, aquí en España funcionamos “a salto de mata”. En cambio, esa cohesión que existe en el pueblo alemán no es otra que la proyección del yo mismo de cada teutón hacia el otro, que se plasma en el afuera en la solidaridad de cada uno.  Un yo de reflexión, que realiza las cosas con la lentitud de la razón discursiva y reflexionada. El español es el pueblo de la intuición y de la imaginación, y por tanto de la improvisación,  mientras que el alemán es el pueblo de la razón y de la lentitud. Puede que esta diferencia geofilosófica haya sido la base de la atracción que sentimos cada pueblo el uno hacia el otro.

De todas formas, es sorprendente cómo el hecho del ser europeo está intercambiando estos rasgos geofilosóficos. Si bien esto no ocurre entre nuestros políticos, porque parece que se empeñan en mostrar el rasgo de la improvisación al máximo, sí en cambio ocurre que en las bases del carácter español empiezan a pensar un poco más en sí mismos. A pesar de qué los actos del español siguen siendo espontáneos y en muchos casos intuitivos más que reflexivos, se está pensando más en las consecuencias y cohesionado las causas con sus efectos a través de la memoria. Es decir, en España se empieza a pensar un poco más en uno mismo, en lo que se es, se fue y se va a ser, introduciendo el factor tiempo dentro de la propia reflexividad.

Aunque estamos muy lejos de ser alemanes y ellos de tener un pensamiento de la intuición del momento, sí que existe un grado de ósmosis entre las diferentes formas de pensar, gracias a la posibilidad de intercambiar pensamientos de un modo rápido, tanto en la estancia en los diferentes territorios como en la relación de los diferentes caracteres entre sí. Aun así, nuestros políticos son la expresión de la vieja España básica, la de la improvisación y de la chapuza del “ir tirando”. Por este motivo, la lectura de Ortega es sorprendente por la exposición tan actualizada de los males que nos acogen, que nos preocupa concluir que verdaderamente el tiempo del afuera es un presente continuo que nunca cambia y lo que cambia es o se percibe es el tiempo como pasado, presente y futuro del soy yo mismo, que en cierta forma es del que me debo preocupar. Razón de más para que el espíritu del español se germanice, pensar un poco más solidariamente a través de la cohesión del mí mismo, de mi propia individualidad.

Un saludo desde la Hora Española.

Alias Studio de Autodesk

Filed under: Ingeniería y Diseño,Innovación permanente — Gilberto Salas octubre 26, 2009 @ 9:14 am

Render en Alias Studio

El Alias Studio es un programa para diseñadores que impliquen todo el proceso de la fabricación de un producto, desde su concepción formal hasta el desarrollo de superficies de ingeniería. Si en un primer proceso el Sketch de Autodesk proporcionaba un manejo de formas, que podían guardar en archivos, bocetear, modificar, colorear, dar volumen, etc., el problema estaba en la limitación para la comunicación de estos bocetos al Inventor. El Alias Studio permite esa comunicación de archivos creando modelos de sólidos de 3D del concepto, así como prototipados rápidos, visualizaciones y renderizados como el vídeo de presentación del post.

Asimismo en sus versiones más complejas se utilizan para tecnología inversa, es decir, modificaciones de archivos escaneados, cambiso de superficie una vez renderizados en los sólidos, etc. Actualmente son los programas de elección en el diseño automovilístico, ya que ahorran una gran cantidad de tiempo en las modificaciones que surgen al finalizar la construcción de un concepto ya terminado, sin tenr que volver o cambiar el archivo.

Teoría del escorzo a partir de Ortega (II)

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas octubre 25, 2009 @ 8:34 am

El escorzo escorcea o más bien escorceo que no escorza, un neologismo, donde el órgano de la proyección dimensional de la superficie-profundidad indaga sobre los grados de la realidad del yo, sea circunstancial o ensimismática. El escorzo como lente bifocal del yo mí mismo empieza a funcionar ante la destrucción del tiempo medido o en la fractura ante el Uno-todo del ser colectivo. Se necesita cierto grado de introspección-proyección, que es comprensión de la realidad de la relación que en cierta manera es empatía-simpatía, o de retiro hacia sí y hacia fuera de sí, para que la lente pueda escorcear en dos direcciones, hacia el ser colectivo y hacia el yo puro (nunca se alcanza) del núcleo yoico bifocalmente. Para que esto suceda, es decir, para que la lente empiece a escorcear existen dos fases dentro de la línea “ecualizadora” del yo-ser colectivo. Primero, el yo mí mismo ensimismado propio de los núcleos yoicos que suelen estar más dentro de sí, sin alterarse ante los estímulos del medio, solitarios y segundo los núcleos yoicos que están alterados dentro del ser colectivo, sin tener un ápice o poco que ver o comprender del yo mí mismo. Ortega define estos dos aspectos, yo ensimismado o múltiples yos de la vida colectiva dentro de una geofilosofía del carácter nacional del pueblo alemán y el español en Kant, Hegel y Scheler, que bien merece un post. Así cada uno de estos tipos geofilosóficos iniciará su escorceo dependiendo el cómo afronte la destrucción del tiempo medido, uno dentro de un yo ideal-colectivo común que se piensa a sí mismo, pero no mí mismo, el otro un yo que se dispersa en el ser colectivo a través de multitud de yos. En ambos casos los extremos se tocan como un círculo donde el yo ideal y el ser colectivo acaban juntándose. El escorzo funcionará en el núcleo yoico de yos dispersos a través de las situaciones límites que volcarán a un hacia mí mismo. En cambio en el núcleo yoico que pertenece más bien a un yo trascendental del ser colectivo será la experiencia artística-estética la que favorecerá la fractura o destrucción del ser colectivo del tiempo medido. Del los dos caracteres a partir de la fractura comenzará a funcionar el órgano del escorzo, esa lente bifocal que tenderá a acercar al yo interior o a la circunstancia, sea en su modo de relación con otros yos o con la cosa como haecceidad.

Con respecto al escorzo del núcleo yoico hacia el afuera existen dos formas y cuatro categorías. Se puede dirigir a la cosa como haecceidad o al otro como otro yo, siendo auditivo, visual, espacial o temporal. Con respecto al escorzo auditivo ya planteó Parménides el problema que existía dentro de la dispersión del habla como significante dentro del propio lenguaje. Para Parménides, según Heidegger, las palabras carecían de significado para la mayoría de la gente ya que las oían pero no las escuchaban. Ortega en su ¿Qué es filosofía? explica que todo oír es escuchar ya que la naturaleza exterior solicita la atención del hombre, en este caso del núcleo yoico que se quiere trasformar en un yo mí mismo. El escorzo auditivo es comprender la semántica de cada palabra sin que sean sonidos hueros, la verdadera profundidad dentro de la superficie del significante, es decir, la relación de profundidad que subsiste en una palabra, una oración una proposición o una estructura sintáctica. De este tipo de escorzo, tanto Gadamer como Derrida han desarrollado su filosofía dentro de una ontología o la deconstrucción respectivamente.

El escorzo visual es la comprensión de lo percibido como una visio agustiniana o la iluminación dentro de la razón, de la intuición e incluso de la abducción, que sustrae el sentido de la circunstancia o de la cosa vista. El escorzo visual es una apertura de lo visto hacia un campo de profundidad, donde la percepción no es una mera imagen, sino una relación entre lo visto y lo percibido. En cierta forma el escorzo auditivo y el visual se relacionan entre sí por la palabra pensada. El escorzo visual relaciona lo visto con la palabra para encontrar esa relación que por medio de las facultades como son la razón la memoria la imaginación o la intuición se consigue “ver” y “oír” la superficie-profundidad de la circunstancia.

El escorzo espacial se refiere al límite como forma o relación. El pensamiento occidental se ha basado en la idea como aspecto o forma que ha dado lugar a la representación. Esta representación ha sido histórica y ha proporcionado una comprensión del espacio como límite de la forma o imagen pensada. A partir del límite morfológico o de la forma, se ha estructurado el pensamiento espacial. Ahora bien, el escorzo espacial modula el límite de tal manera que se convierte no solo en la forma, sino en la base del límite como principio aristotélico, que es el movimiento de la sustancia donde el límite es una tendencia de relación de profundidad. Deleuze lo explica la relación de profundidad con su concepto de haecceidad y cuerpo sin órganos. Una haecceidad podía ser una relación de movimiento que daría lugar a un cuerpo sin órgano en una definición como abeja-que chupa el néctar-polinizando la flor. Esta relación constituiría un cuerpo sin forma, lo que llama Deleuze un devenir, pero que en realidad es un escorzo espacial. El espacio está en relación al tiempo y este es movimiento, donde lo que subyace es la relación real. El escorzo espacial es la modulación que puede existir entre la forma ideada y el límite como tendencia.

El escorzo temporal consiste en comprobar que el tiempo no es el cosa en sí o de la circunstancia en sí, lo que Aristóteles ya explicaba en su Física. El escorzo temporal divide el tiempo medido del ser colectivo, que es el alma o psique aristotélica, cuyas reminiscencias han aparecido en el yo universal que subsume el tiempo como inmanente o un presente continuo en prácticamente en todos los filósofos, y el tiempo propio de mí mismo. El tiempo es la percepción del cambio y esto solo lo puede apreciar un yo mismo de propio. Aristóteles pensaba que era la psique la que por medido del número comprendía la sucesión y podía otorgar al cambio y movimiento un número. Pero la psique, en realidad está fuera del tiempo o más bien en un eterno presente continuo de tiempo inmanente como aparece en todos los yo universales, el de Descartes, Kant, Fichte, Husserl y Heidegger. El tiempo medido es el presente continuo parametrizado instante por instante, presente puntual del presente continuo. Como dice Ortega, estamos anclados en el presente cósmico donde se vive como presente actual o el Cusano, que el presente como ahora incluye el ya el antes y el después.

El escorzo temporal escorcea que el tiempo es pasado presente y futuro del yo mí mismo para la circunstancia y no la circunstancia para sí misma. Por tanto, el escorzo del yo mí mismo hacia fuera como dimensión de la superficie profundidad y relación de cada uno de los escorzos enumerados así como dentro del órgano como función enfocar así mismo la relación entre los diferentes escorzos ya no divididos. Un escorzo auditivo puede ser a la vez visual, temporal o espacial o las cuatro cosas a la vez, que pueden dar una idea global de la interacción del yo con la circunstancia. El próximo día hablaré del escorzo hacia el yo mí mismo para encontrar la realidad del cuerpo yoico.

Un saludo desde la Hora Española y lo siento por el tochazo

El ritmo del hombre

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas octubre 23, 2009 @ 8:16 am


Partitura

El ritmo del hombre es una cadencia de fenómenos que se repiten desde que existe. Comer, dormir, buscar comida, estar con otros, son los momentos que acompasan el ritmo universal desde que el hombre es hombre. En la actualidad las cosas no han cambiado en este sentido prácticamente nada. El hombre se levanta un lunes para buscar su comida, se detiene para comer, está con otros y duerme. Así durante toda la semana esperando llegar el fin de semana para descansar. Todo el periodo anual trascurre dentro del mismo ritmo, ajustando regularmente las fechas significativas como las navidades, los puentes, las vacaciones estivales, etc., año tras año. No hay variación dentro del ritmo de vida del hombre aquí y en la China. En cambio nos sentimos particularmente agobiados por la vida diaria con la impresión de que trascurre a una velocidad de vértigo. Si el ritmo es idéntico para el hombre en general, ya que la cadencia es similar ahora y en el pasado ¿por qué parece que nos falta tiempo para todo? En la antigüedad, cuando se vivía el tiempo cíclico de la naturaleza, la armonía con el hombre desde el punto de vista universal nunca hubiera existido una sensación de disonancia. Todos los ritmos dependían del equilibrio entre el ser humano y el entorno, pero hoy en día no existe ese tipo de conformidad, porque el hombre se ha apartado de la armonía con el medio. Ahora obedece más bien  a la euritmia de su propia naturaleza.

Esto es debido a que en la actualidad el hombre es en menor medida un ser colectivo y más individual, porque depende de él mismo y no de la naturaleza para su sustento. Antiguamente los ciclos eran mecánicos, automáticos, como describía Descartes en su universo similar al mecanismo de un reloj. Cada cosa funcionaba de un modo determinado. Hoy en día la armonía es aleatoria y circunstancial y por tanto posibilidad, lo que conlleva una incertidumbre que nos angustia. El ritmo ya no pertenece al medio natural donde nos movemos, sino más bien a la posibilidad e incertidumbre con que nos enfrentamos en nuestra cadencia personal de acciones y movimientos. Las acciones y nuestra interacción con el medio dependen de nuestra manera de enfocarlas y del tempo que se les otorguen. De ahí que si no se controla el tempo de la acción, el ritmo propio de nuestra vida, entonces percibamos una contracción de nuestro propio tiempo. Si bien advertimos que en la cadencia universal de los fenómenos de nuestra vida en general están determinados, como comer dormir, el verano el invierno, las vacaciones, no así las acciones puntuales de la vida propia, que se convierten en un agrandamiento de lo azaroso y casual. Entonces lo que sucede es una amplificación de cada acción que trascurre en el día a día en que la angustia a la posibilidad de que el fin no esté determinado. Ello nos altera la percepción de nuestro ritmo, la cadencia y el compás de los acontecimientos que nos suceden. De ahí la impaciencia, la precipitación, los actos inconclusos, la falta de compromiso y responsabilidad que se deriva del miedo a la aleatoriedad de la vida propia. Entonces la disconformidad con la vida es notoria, ya que sin ritmo difícilmente la melodía de la vida podrá entonarse grata y armoniosamente para ser disfrutada, convirtiéndose en estridente para nosotros mismos.

Por eso el reloj nos recuerda aquel universo determinado, cuyos mecanismos son similares, ya que se entiende que cada vuelta de la esfera las agujas van a señalar la misma hora. No es muy diferente la hora que indica el reloj de la de los tiempos cíclicos del hombre universal, que nos intenta apartar de la realidad aleatoria, para someternos a la verdad necesaria y absoluta de que todo se puede medir y está predestinado. El problema es que se quiere vivir en el ritmo del hombre universal como fundamento de una necesidad, pero la realidad propia es aleatoria. De ahí que el ritmo de cada cual sea tan difícil de alcanzar. En realidad, la cadencia y el ritmo de cada uno es cuestión de escorzo. Enfocar para escribir la partitura de la propia vida.

Un saludo desde la Hora Española

Diferentes cajas de relojes

Filed under: Etcétera — Gilberto Salas octubre 22, 2009 @ 7:34 am


Marc Alfieri Tourbillon


Rodolphe Cattin


Marc Alfieri


Marc Alfieri


Maitres du Temps


Confrerie Horlogerie


Confrerie Horlogerie


Ikepod Solaris


Pierre de Roche Splitrock

Murcia EXTática

Filed under: Hora Española,Tecnologías del estar-bien — Gilberto Salas octubre 21, 2009 @ 10:25 am


Entierro de la sardina

Murcia es una de las ciudades más bonitas de España. He tenido la suerte de visitarla varias veces desde muy pequeño y siempre he tenido un vínculo con ella. A pesar de su climatología estival, que posiblemente sea una de las ciudades más calurosas de España, toda ella es mágica. Los espacios visuales, los lugares, el mismo sonido que nunca es decibélico, hacen que la visita sea obligada, y si se puede, en época de alguno de sus festejos, que recuerdan al tiempo pasado. Por ejemplo, el entierro de la sardina contiene muchas connotaciones del tiempo EXTático, que significa una comprensión del tiempo como regeneración o evolución. El tiempo pasa y lo malo que se lleva en él, los tristes recuerdos se entierran en un acto que propone el perpetuo cambio de nuestra realidad, para siempre poder comenzar una nueva acción.


El ayuntamiento


La semana santa de Murcia es embriagadora y estética, ya que los pasos utilizan las esculturas de Salzillo, cobran vida cada vez que salen en procesión. No he visto las de Sevilla, pero las de Murcia son una experiencia EXTática, que nos recuerda, por qué no, a nuestro pasado más contemplativo, el éxtasis de la memoria.


El tontódromo, que es como les gusta llamar a los murcianos a la calle Trapería, ya que es el lugar de reunión de los niños pijos de Murcia


El Casino, algo así como el Círculo Industrial de Alcoy donde está ubicado nuestro departamento de I+D de la Hora Española y tecnologías del estar-bien.


La catedral de estilo gótico, renacentista y barroco. Por la noche es muy singular su iluminación, que vale la pena quedarse a cenar en alguno de los chiringuitos que la rodean, limpios y de buen precio. La atmósfera es completamente EXTática.


Museo Salzillo donde se exponen muchas de las esculturas de este escultor barroco del siglo XVIII.


Sardina encallada en el río Segura, fuente de la huerta murciana.

Editando este post me han venido muchos gratos recuerdos de mis amigos y vivencias en aquella preciosa ciudad, desde que iba a comer al Rincón de Pepe con mi familia hasta la actualidad. Dejo un par de enlaces que son los que conozco personalmente.

Un saludo desde la Hora Española
Hotel Hispano y restaurante

Hotel Rincón de Pepe y restaurante

Teoría del escorzo a partir de Ortega (I)

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas octubre 20, 2009 @ 8:08 am

Quizá la frase que resume toda la filosofía de Ortega es “yo soy yo y mis circunstancias” El yo que refleja Ortega es el yo propio, cuyo designador bien puede ser el nombre propio, es decir, el del yo inamovible que soy yo mismo. Hay que aclarar esta idea, ya que todos los filósofos que han meditado sobre el núcleo yoico de alguna manera, han pretendido la superación del yo a través del pensamiento de lo universal, como la res cogitans, de Descartes, el yo trascendental de Kant, el yo absoluto de Fichte, el espíritu absoluto de Hegel, el ego trascendental de Husserl o incluso el ser-ahí de Heidegger. Siempre la búsqueda de lo universal, que al fin de cuentas se convierte en el ser colectivo, algo que en la geofilosofía de Ortega es propio del pensamiento alemán. Por otra parte, están las circunstancias, las cosas mudas y tácitas que me rodean. Para Ortega, estamos ciegos a la exposición de todas estas circunstancias debido a que las metas proyectadas en la lejanía nos impiden ver la cercanía. Es el héroe de Goethe, dice Ortega en sus Meditaciones sobre el Quijote, que es un luchador que combate por su doncella lejana sin mirar alrededor, con un solo objetivo final. Esta clase de luchador se vincula al tiempo futuro pero menosprecia lo inmediato y presente. Según Ortega, es fundamento de una vida social del hombre, desatendiendo la vida individual que es la del yo mismo, que es sinónimo de vida individual, de lo inmediato y de la circunstancia. Dice Ortega que hay que buscar la circunstancia de cada uno, su peculiaridad y limitación, para argüir que la reabsorción de la circunstancia es el destino del hombre, pero no del hombre universal o trascendental, sino del hombre individual de propio, el héroe moderno que día a día lucha con lo inmediato, con la contracción del presente en aras a un futuro de vida. Es el proyecto del yo vital pensado a la española, apartado un poco de tanta reflexividad del pensamiento alemán aunque no del todo, pero con una buena dosis de intuición e imaginación y sentido de la vida del propio tiempo. Ahora bien, para que exista un nexo entre el yo, mi yo y las circunstancias que me rodean, Ortega elabora su teoría del escorzo como órgano de profundidad y dimensión, ya que las circunstanciasf
serían el afuera del yo, la alteración del ensimismamiento.

En la analogía del bosque que aparece en las Meditaciones sobre el Quijote, Ortega explica que todo lo que vemos, las cosas que nos rodean son una imagen externa de lo que vemos y a la vez no vemos. El bosque no solo es la superficie sino los arroyos, los senderos, los matorrales, lo invisible que está detrás del recorte de lo superficial y externo. Las circunstancias, como el bosque, van más allá de lo que se nos muestra a los sentidos. El bosque, como la circunstancia, es superficial y profundo, donde la labor del yo, según Ortega, es su reabsorción o la búsqueda de la propia condición de esas cosas tácitas que se nos presentan y muestran cada día o incluso que algunas cosas permanezcan ocultas lo necesario. A veces es preferible que algunos trozos de realidad tengan más valor en lo oculto. Es una concesión al pensamiento intuitivo-imaginativo de la relación de profundidad de lo que existe, donde no todo está determinado. En oposición al pensamiento genético de Fichte, que intenta elaborar y desgajar toda la profundidad a partir de la génesis del pensamiento lógico del yo absoluto y universal, Ortega explica que el yo propio por su inmediatez necesita obviar y profundizar justo lo necesario de las circunstancias, como un ecualizador, cuya sintonía no se compone de una indagación y eliminación de toda la circunstancia, como pretende la ciencia objetiva o una mera superficialidad de imagen corte, como explicaba Bergson en su corte-inmóviles análogos a una película de cine. Superficie implica profundidad, es decir, el mundo se nos muestra de una manera superficial que a la vez conlleva la profundidad, dividiéndolo en mundo patente y mundo latente o trasmundo.

El mundo patente es el mundo de las sensaciones, el de las impresiones que alcanzamos sin esfuerzo de ningún tipo, el de los árboles del bosque donde no vemos los senderos ni los arroyos. El otro es el mundo latente el que se oculta a las impresiones y no podemos ver ni oír pero que está oculto en superficie pero existiendo en profundidad, el trasmundo. El trasmundo contiene la misma realidad que el mundo patente, pero necesita de mayor esfuerzo para percibirlo. Para Ortega ese trasmundo se constituye con numerosos planos de realidad, los cuales son desvelados por mí mismo con la condición y el interés que nosotros mismos queramos alcanzar. Son capas que cada uno desgrana para sí mismo, ya que la verdad como desvelamiento es la que a cada uno le presenten. No existe más que verdad que la verdad como uso una vez desoculta por mi yo mismo, una verdad como valor en uso, efímera y cambiante. Para alcanzar estos grados de realidad se necesita esforzarse o modelar el órgano o la función que dispone para ello el yo mí mismo de las circunstancias, el escorzo.

La definición del concepto de escorzo en Ortega es “el órgano de la profundidad visual: en él hallamos donde la visión está fundida con un acto puramente intelectual”. Para Ortega la dimensión de profundidad puede ser visual, auditiva, temporal o espacial y es consustancial a la superficie. Cualquier superficie entonces conlleva una extensión o perspectiva de profundidad, es decir, que la circunstancia en sí misma es superficie y profundidad y para alcanzar ese grado de realidad que contiene es necesaria una función que representa el órgano del yo mismo que es el escorzo. Así no es un recorte sino más bien un instrumento, un medio para alcanzar todos los grados que existen en la relación superficie-profundidad de mi circunstancia. Ortega explica que la superficie contiene dos valores uno material, el de una primera vida real de la cosa y otro segundo valor, que no deja de ser tan real que el primero, que es el valor que le otorguemos en una segunda vida virtual., que son la muestra del mundo material patente y el mundo latente o trasmundo.

El escorzo como órgano es sinónimo de instrumento, medio y relación, y como tal indica o señala ese nexo entre la superficie y la profundidad. Ahora bien, partiendo de la frase del yo soy yo y mis circunstancias el escorzo es doble y cuádruple, es decir, es como una lente bifocal que enfoca hacia el yo puro o a la circunstancia y en cada caso dimensiona la superficie y profundidad del escorzo categorial, que puede ser auditivo, visual, espacial y temporal. El escorzo como lente bifocal del núcleo yoico aglutina todo el armamentarium del pensar propio, es decir, la razón, la intuición, la imaginación, la memoria, que en cada pliegue de superficie-profundidad desgrana a través de la relación entre las partes y su todo lo real-virtual o materia-virtual de lo que en cada caso enfoca el núcleo yoico. Si el núcleo yoico, el ecualizador que soy yo mismo, enfoca el escorzo hacia las circunstancias, estas serán las cuádruples disposiciones que para ello formula Ortega. Ahora bien, el problema del yo pensado establece dos líneas de pensamiento, una, la trascendental que es esa universalidad del yo como yo absoluto, ego trascendental, res cogitans, que es el ser colectivo, la gente, y otra, el yo profundo que intenta ser pensado al margen de cualquier alteración y circunstancia, como un pensar puro que nunca se alcanza. Asimismo tampoco se logra el desgrane completo de la circunstancia ni Ortega lo propone, más bien al contrario, ya que en realidad para ser pensada nunca ocurre en sí misma, sino que es un para mí, mi perspectiva.

El escorzo es relación y por tanto realidad, como ya he explicado en anteriores post la realidad ontológica de la relación. Por ello superficie y profundidad es la realidad de la relación determinada por la capacidad de dimensionado que tiene las diferentes categorías del escorzo, realidades o grados de realidad tanto de las circunstancias como del yo mí mismo. Dependiendo de esa capacidad de enfoque se obtendrá un mayor grado de realidad en ese núcleo yoico que se va dimensionado en sí mí-mismo y con lo que me rodea, todo ello en relación a través del escorzo.

Hasta aquí esta primera parte, antes de describir las diferentes clases y categorías del escorzo del yo y de las circunstancias.

Un saludo desde la Hora Española

Motor de aviación ecológico de patente española

Filed under: Ingeniería y Diseño,Innovación permanente — Gilberto Salas octubre 18, 2009 @ 7:07 pm

Cuando creía que en España no se investiga, aparece una empresa que lleva a cabo proyectos de desarrollo de I+D en diferentes campos entre ellos, la aeronáutica. El objetivo de un conjunto de investigadores es crear patentes para su posterior comercialización por empresas que les interese llevarlas a cabo. El nombre FIPSA es el acrónimo de Futur Investment Patners SA, que es el de esta empresa que apuesta por la investigación.

Lo interesante de este motor no es una reinvención a la que estamos acostumbrados en España, sino que es un modelo completamente nuevo y revolucionario en su diseño ecológico. La intención es cumplir la normativa europea de 2020, donde se pretende reducir las emisiones contaminantes en un 80%, el ruido en un 50% y el consumo de combustible en un 30%. Paso una corta y pego de la web de FIPSA.

“NOVEDADES TECNOLÓGICAS:
• Sistema de reacción endotérmica (ERSystem ®).
• Sistema de compresión de alta presión compresor de refrigeración.
• Cámaras de combustión con zona de mezcla y doble sistema de combustión.
• Sistema de refrigeración de las cámaras de combustión.
• Turbina de baja presión. (CENTRAXTURBINE®)
• Fan propulsion system (FAPS®).
• Engine system manager (ESM).
• Electromagnetic supports (FAPS-EMS).”
Fuente FIPSA

Con tanto acrónimo me recuerda el nuestro el SSF, sistema de suspensión flotante del Juntor pero el nuestro en cristiano puro 🙂

Estudio de rénderes por dos egresados de la Escuela de diseño industrial de Alcoy

Filed under: Ingeniería y Diseño — Gilberto Salas octubre 17, 2009 @ 12:12 pm

Vale la pena enseñar estos rénderes que proceden de dos egresados de la Escuela de Ingeniería industrial de Alcoy, por la calidad y cantidad de horas de trabajo que han dedicado para conseguirlos.


Honda Ra-X de Xuacu Pérez


Honda Ra-X de Xuacu Pérez


Renault Rouen Concept por Raúl Cano


Renault Rouen Concept por Raúl Cano

Vale la pena una visita a sus blog, aunque esperamos que sigan publicando más post.

Blog de Xuacu Pérez

Blog de Raúl Cano

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