EXTático

Render de Juntores en negro

Filed under: Innovación permanente — Gilberto Salas abril 29, 2009 @ 12:20 pm


Unos cuantos render en diferentes posiciones a ver qué tal.


Con la correa negra


En rojo

Escáner

Filed under: Ingeniería y Diseño,Innovación permanente — Gilberto Salas @ 8:56 am


Escáneres

Muchas veces me pregunto cómo es posible que en la Fórmula 1 la mayoría de los componentes sean copiados tan rápidamente y si eso es lícito o no, con la actualidad derivada del tema de los difusores. Al margen de la legalidad o no ya que si un producto está en el mercado, con el tema de las patentes parece que con una ligera modificación se puede copiar o imitar en mayor o menor medida. En la relojería eso se da bastante, aunque en el tema de los movimientos, con la liberación de los planos de ETA no se puede hablar de copia sino de clonación.

El caso es que este año en la feria de Laussane una empresa suiza presenta varios tipos de escáneres que permiten crear archivos por tecnología inversa con bastante fiabilidad. Si la tecnología existía y yo la conozco desde hace bastante tiempo, el problema estaba en la posibilidad de conseguir una máxima precisión en el escaneado de los más pequeños componentes. Bueno, con estos aparatos ya es factible conseguir un escaneado muy preciso, que para joyería y relojería permite la formación de archivos con la consiguiente mejora. O sea, que hoy en día cualquier pieza de relojería o movimiento puede ser escaneada, archivada y modificada en un programa informático, que es la llamada tecnología inversa, y a través de ello mejorada. Creo que no es mala idea este tipo de aparatos, porque se puede investigar fidedignamente cualquier producto industrial rápidamente y mejorarlo. Esta operación la llevan todas las empresas incluida la misma Porche que acaba de comprar un Tesla para proceder a ello sin ningún rubor. Otra cosa está el tema de las patentes, que eso ya está fuera de mi análisis, tema que por cierto todavía no tengo muy claro.

Un saludo desde la Hora Española

Concepto Juntor 7

Filed under: Concepto,Ingeniería y Diseño — Gilberto Salas abril 28, 2009 @ 12:35 pm


Juntor 7 AL-TI-DLC

Ya hemos realizado el primer render para ver la factibilidad estética del J7, que es una modificación del J2 pero en aluminio al titanio y con el recubrimiento de DLC. La correa es el color de EXtático, ya con el ángulo definitivo de adaptación a la muñeca, pero un poco más oscuro que el 032 de Pantone quedaba muy chillona. La corona y la hebilla con el color aproximado. Aun así seguiremos haciendo modificaciones hasta ver si esta correa de caucho es el mejor color. Por otra parte el DLC negro es muy similar al que nos proporciona la casa, con lo cual nos podemos hacer una idea bastante fidedigna del resultado final. Seguiremos reflejando los conceptos de los Juntores

EXTático. Estudio de conceptos

Filed under: Concepto,EXTático — Gilberto Salas @ 8:46 am


Juntor 2 acero 316L

Creo que EXTático es una aventura empresarial basada en el estudio de conceptos, tanto filosóficos como estéticos, aunque en el fondo es lo mismo. El concepto estético se basa en la forma que surge de la materia y la materia en cuanto que es posibilidad de ser forma, ya es un concepto que implica el movimiento, concepto de lo EXtático en cuanto este movimiento es tiempo. Pero con respecto al estudio de formas estéticas, EXTático parece más bien una empresa que aporta conceptos más que productos en serie para vender dentro del mercado. Las series tan limitadas de los Juntores en realidad son prototipos de esas formas desarrolladas y plasmadas en la materia a partir de los esquemas conceptuales tanto filosóficos como estéticos. La idea de relación y conjunción del concepto que supone la filosofía del Juntor, surge a partir de la forma de la tuercas y tornillos que tienen esa misión en lo industrial, lo que supone nuestra base del conceptualismo industrial, que es lo que queremos reflejar en EXTático.

Por otra parte, no descartamos continuar con el concepto del movimiento EXT Tipo 1 a partir de nuestras ideas de formas e ideas del tiempo. En estos momentos estamos desarrollando las platinas a partir de tecnología inversa. Puede que los próximos EXT del año 2011 estén con las platinas ya desarrolladas por nosotros, pero eso sí como series muy pequeñas, casi prototipos conceptuales de nuestro estudio de formas. Pensando así pasaremos la crisis sin angustia.

Un saludo desde la Hora Española

Juntores 6 y 7 en aluminio al titanio con DLC

Filed under: Ingeniería y Diseño — Gilberto Salas abril 27, 2009 @ 8:32 am


Juntor 1

Como vamos lanzados hacia septiembre para presentar los Juntores y hasta ahora tenemos cuatro modelos, se nos ha ocurrido fabricar los Juntores 6 y 7 en aluminio al titanio. La idea es que el aluminio pesa bastante menos que el acero y el bronce, lo cual puede ser interesante a los EXTáticos que no les guste tanta sensación de peso. El aluminio al titanio aumenta las propiedades mecánicas del reloj, es fácil de mecanizar y disminuye el peso, pero siempre tiene el problema de la dureza.

Para contrarrestar este problema hemos hablado con la empresa vasca Oerlikon, que están a la vanguardia de los recubrimientos de superficie. Así, hemos considerado  la posibilidad de tratar los juntores de aluminio con DLC y aumentar hasta 2000 HV la dureza de la caja del EXT. La combinación sería en color negro, que es la superficie del tratamiento, dejar las coronas y la hebilla en el color natural del acero de 316L y una correa roja, que también se proporciona en negro, por aquello de que los colores de EXTático son negro y rojo.

El DLC se llama así porque en inglés es Diamond Like Carbon, que consiste en un recubrimiento de superficie de 0,4 micras de espesor con base de carbono, lo que proporciona una considerable dureza y resistencia al desgaste. Se usa para tribología, paletas, hélices de aviación motores, etc., que aumenta su resistencia y dureza. Si añadimos esto a las propiedades del aluminio puede quedar unos Juntores muy bonitos. Cuando tenga los render os los presento.

Un saludo desde la Hora Española.

La imagen de los famosos en la publicidad de relojes

Filed under: Concepto,Logística — Gilberto Salas abril 26, 2009 @ 12:07 pm

En primer lugar. en este post hay un poco de envidia y no de la sana, ya que me gustaría tener dinero suficiente para contratar a algún personaje famoso, porque si para algo me alcanza será para alguno de los que participan en “realitys”. Y claro está que con eso de que nuestro reloj es español tendríamos mucho campo donde elegir, aunque el tiro nos puede salir por la culata dependiendo a quien elijamos. Desde folklóricas a toreros que pasan apuros y hacen su turné televisiva, hasta futbolistas y actores caídos en desgracia tenemos material para ello, aunque en estos momentos ni para eso. Ya tenemos bastante con sobrevivir y encima sacar modelos…de relojes claro.

El asunto es que en todos los planes de marketing para relojes se sugiere la contratación de alguna figura famosa para la publicidad externa de la marca. La idea es ofrecer una sinergia al consumidor entre lo que representa esa persona a la sociedad y la marca que ofrece ese producto, que en nuestro caso es un reloj. En realidad, es asociar ideas con objetos, con lo cual la compra del reloj no se realiza por el mero objeto estético, es decir, porque guste o no, sino por la identificación entre el consumidor y la figura publicitaria en relación a los valores mutuos que cada uno ve representar recíprocamente, plasmados en el reloj. No cabe duda que la estrategia funciona, ya que las ventas de todos los relojes aumentan si eligen adecuadamente su representante publicitario. En España el éxito de Time Force y Sandoz han ido acompañados de dos de las figuras más mediáticas de los últimos años, Nadal y Alonso. Además su vida privada es la que quisiéramos todos para nuestros hijos, y por lo tanto, sus valores más que sus éxitos pueden ser la clave para la elección de la marca en cuestión.

En realidad, al margen de ello, lo que pretendo explicar es que en la compra de un reloj no interviene un valor no objetivo ni subjetivo sino lo que llamo el valor eidético. La marca no solo proporciona un artículo bello, que es lo vendible, sino que además incorpora sus afecciones o ideas de lo que significa la marca en el diseño, fabricación, estética y concepto en su idea-producto. Así, cuando se trata de actores o personajes famosos, que son los mensajeros de una marca, no se puede elegir a un representante que no muestre dichos valores eidéticos, porque son los que verdaderamente penetran en la mente del consumidor, aumentando la sinergia e identificación con la marca.

La consecuencia de ello es que dichos valores eidéticos se tiene que incorporar desde la base de la concepción de la idea-producto para que sea vendible de alguna forma más en relación con el sujeto-objeto y no con lo meramente objetivo. Siendo así, el reloj no pasa de tener un valor de costo e incluso marginal, ya que el verdadero valor del reloj así producido es el valor como idea, el valor eidético.

Un saludo desde la Hora Española

Tercer grado de la locura. El yo

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas abril 24, 2009 @ 9:25 am

El tercer grado de la locura es el yo. Dicen los posmodernos, en una frase que alcanza el máximo delirio, que el “yo es otro”, con lo que el principio de contradicción aristotélico alcanza su zenit. Así, dos cosas no pueden ser y no ser al mismo tiempo, ser a la vez yo y el otro, porque sería la enajenación la base del hombre individual.

Con esta frase quieren explicar que lo que verdaderamente somos individualmente se debe a una exterioridad que se pliega en nuestro interior. Actuamos por la influencia del mundo exterior y nuestro yo es un comportamiento o un ser, que es el hábito o el proceder de lo externo. Así, Jung se atreve a decir que nuestro yo es un conglomerado de arquetipos colectivos, Freud que somos nuestros padres, Marx la superestructura, Deleuze el pliegue, Foucault lo invisible, y así una retahíla de premisas para calificar el principio del yo como otro. Foucault dice que el sujeto se forma por consignas y que en realidad somos axiomas y consignas que se despliegan. Esta idea es interesante, ya que si lo trasladamos al yo supone que cada uno de nosotros actuamos y elegimos por las consignas interiorizadas, que no pensadas, sin deslabazarnos de la exterioridad. Por eso las consignas de Dios, Patria, Comunidad, Estado, Iglesia, Raza, Capital, Proletario, Dinero, Amor, Bien, etc, son como ideas platónicas introducidas y plegadas dentro de uno mismo como el otro, que mueven dinámicamente un ficticio yo, como si el único ser que existe es la Idea platónica consignada y axiomatizada, con el fin de enajenajenar al yo siendo el otro.

EL problema no es utilizar las consignas axiomatizadas, ya que cualquier principio es una disposición de partida. El asunto es dar coherencia a esos principios y como un ser-para-sí o persona usar un criterio de relación sintético o genético a partir de ellos. Cualquier consigna por absurda que sea, el pensamiento racional le puede dar entidad. Nada más hay que leer un poco los libros de teología de Ratzinger para observar que algo que parecía caduco como era pensar el Dios cristiano tuvieran una entidad racional. O los mismos principios marxistas del trabajo alienado preparados por el joven Marx como defensa de su ser genérico objetivo o la actualidad de defensa del Estado intervencionista de Keynes. Lo que quiero explicar es que desde que Parménides dijo que el ser es necesario y es pensamiento, más que determinaciones, todo lo que lo que se piensa es el ser. Y esto desde la perspectiva del yo que soy yo mismo, se trata de encontrar la línea que me articule con el ser general parmenídeo, revelando ese yo que descubrió Descartes.

Lo que descubrió Descartes no fue que yo existo ni que pienso, ya que eso fue la consecuencia de su descubrimiento sintetizado. Lo que verdaderamente descubrió, en aquella brecha en el pensamiento del ser parmenídeo fue el encuentro de dos maneras de ver el tiempo en relación al yo, la taxis y el aión. El problema que existe en la enajenación del yo es pensar que el yo soy yo es taxis es decir, sucesión. Nazco, crezco me multiplico y muero, todo ello con fecha de caducidad. Descartes en aquella fractura del ser piensa que el yo soy es un yo era. Si esto lo vemos desde la perspectiva de Severino, el ser del yo, al ser un pasado que era no-ser, sería una nada y otra vez la locura. Pero desde la perspectiva de dar coherencia a los principios, Aristóteles pensó que el ser se dice de muchas maneras, ya que está en relación. Esto quiere decir, que la relación como una tuerca o un tornillo une o adjunta diferentes maneras de ser plenas. La relación es tan ser como el principio que acompaña, y por tanto, en el caso del yo todo, lo que esté relacionado con él es ser. Por ese motivo, si en el momento que se abre la brecha del descubrimiento del yo Descartes piensa que es un yo era, lo piensa como taxis en cuanto al yo era le sigue un yo soy que implica la yo seré. Pero hay más, ese yo que él piensa como yo era se extiende hasta la eternidad en cuanto aparece en el ser necesario y eterno. Este yo pensado como Severino es eterno porque de la nada nada es, pero ese yo es algo y por lo tanto ser, lo que implica que siempre ha estado allí. Es el ser del aión, de la eternidad del yo que es el yo común de todos los yos y que Kant explicará como Yo trascendental y Fichte como Yo absoluto, principios en relación al yo individual pero en el tiempo. Si el yo individual es taxis, el Yo general es Aión y dependiendo como se piense esta relación en el tiempo por el yo mismo se comprenderá el ser de cada uno. Pero ¿y la locura? ¿Ha terminado la locura cuando el yo individual como taxis desaparece? ¿Hay alguna bisagra que aumente la relación entre esta clase de tiempo? La bisagra es el cronos o el tiempo circular.

El yo del tiempo circular del cronos es la temporalidad extática del ser ahí de Heidegger que comprende al yo como un futuro que se hace pasado en el presente, un círculo cósmico. Las acciones entonces son circulares y el yo entiende que todo se repite como el ciclo natural del cronos griego. Los veranos se repiten, las fiestas, el pensar, el razonar, la vida, la muerte, y todas las acciones enlazan unas con otras entre el mismo yo que soy y el de los otros que a la vez son taxis y aión. Por el tiempo circular del cronos yo estoy en relación con las demás formas del tiempo que son el aión como el Yo general de todos los yos, y el yo singular de los otros de cada uno que es taxis.

Entonces, el Yo EXTático intenta salir de la locura en cuanto se piensa como una relación con el otro en las diferentes formas de tiempo, ya que las tres formas de tiempo salen o están fuera de y por tanto son EXTáticas. El yo es otro cuando es aión, el Yo general y eterno como presente continuo. El yo es yo cuando se piensa como sucesivo, como taxis. El yo es yo y otro cuando se piensa como un círculo, que comparte las acciones repetidas de los otros yo en el otro, es decir, taxis y aión. La conclusión es la paráfrasis de que “cada cosa a su tiempo”, lo cual se diría que “cada yo en su tiempo”. Si algún ejercicio debería de tener el yo para salirse de la locura es pensarlo en relación a cada forma del tiempo, pero a lo mejor después de leer estos posts habéis acabado más locos y enajenados que nunca.

Un saludo desde la Hora Española

Segundo grado de la locura. El tiempo

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas abril 22, 2009 @ 6:10 am

Si el primer grado de la locura es el trabajo, el segundo es el tiempo y la filosofía viene a rescatarnos de ella. Por lo menos es lo que dice Severino en su Esencia del nihilismo donde afirma que la actual alienación de occidente proviene del tiempo o del concepto de tiempo griego entendido como devenir, que es el paso del ser al no ser. Severino afirma que el primer principio de la filosofía y de la metafísica es la sentencia de Parménides que dice “el ser es y el no ser no es de donde nada proviene“. De esta forma el ser es eterno y las determinaciones, que son todo lo que existe, es el no ser. Aquí empieza el parricidio, ya que según Severino todo lo que entendemos es producción del ser a partir de la nada, porque el tiempo consiste en el tránsito del no ser al ser y vuelta al no ser y la creación va en contra de la sentencia de Parménides.

Por ejemplo, cuando yo fabrico un reloj, para el pensar occidental del tiempo según Severino antes era una nada. Eso equivale a decir cuando el reloj no era. Así, algo que es un reloj y que yo comprendo dentro del lenguaje como una cosa, entiendo que antes de ser algo era una nada, un no-ser. Por tanto, en mi pensamiento por comprender el tiempo como pasado y ahora como presente, coexisten el reloj como ser que es ahora y el reloj como no-ser que es la nada. Es decir, mi pensamiento alcanza la locura comprendiendo que el ser y su contrario, la nada, coexisten en el tiempo. Según Aristóteles, una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo, y eso es lo que se entiende cuando se piensa el tiempo como devenir, como historia, como el paso del no ser al ser y vuelta al no ser. La conclusión de Severino es la necesidad plena de las determinaciones y de todo lo que existe, es decir, que yo, el reloj, lo que me rodea, la gente, todo existe eternamente dentro de la necesidad del ser. Sencillamente que la existencia, siendo la eternidad del ser es un nivel de este, es el aparecer de lo eterno. Es decir, aparecemos y desaparecemos es el momento de la existencia, pero por la plenitud necesaria del ser siempre seremos una expresión del mismo, eterno, pero no podemos ser una nada, sino más bien un momento de la aparición de lo eterno.

Confieso que esta idea me produce más sosiego que la trama heideggeriana del ser-para-la-muerte, cuyas reflexiones me parecen francamente deprimentes y enajenadoras. Si alguna cosa es absurda es comprender la vida como tiempo que pasa, ese trayecto del no ser al ser y vuelta al no ser, donde el ticket de vuelta es la muerte (si me habéis leído alguna vez sobre esto empiezo a cambiar como los diseños de los relojes). No en vano decía Camus por ese motivo que la primera misión de la filosofía era explicar este absurdo. Desde Marx, pasando por el objetivismo, Kierkedgaard, Nietzsche, los analíticos, la fenomenología, el posestructuralismo, etc., el tiempo se entiende como ese pasar del no ser al ser, que supone la locura de occidente, pensar de esa manera el tiempo del ser, el de la cosa y el de nosotros mismos.

Si bien es una solución muy interesante en cuanto la alienación del tiempo, este no consistía para los griegos solamente en la sucesión sino en tres clases, Aión, Cronos y Taxis. Estas tres clases de tiempo podían ser pensadas en relación con, lo que significa que dependiendo de cómo enfocarlas en relación a alguna cosa, siendo esa relación real, tendrían tanta realidad o sustancia como pudiera ser pensada. Así, el Aión como tiempo era la eternidad que era pensada y se podía pensar por el pensamiento como un tiempo ilimitado, donde a pesar de ello hubiera un pasado y tuviera un futuro. Es el tiempo del acontecer. El Cronos es el tiempo circular, al que llamá Heidegger de la temporalidad extática cuando todos los tiempos griegos son extáticos porque pueden ser pensados de alguna forma fuera-de-sí. Y por último el tiempo de la sucesión, del orden, que es el tiempo de lo recíproco de la limitación de los contrarios, que es la Taxis. Severino explica que el ser del tiempo que es el Aión es eterno y el de la sucesión que es el de las cosas también consiguiendo de momento salvarnos de la la locura. Solo falta solucionar el problema del Cronos para superar la enajenación, pero creo que ese es el problema del tercer grado de la locura, el yo.

Un saludo desde la Hora Española.

Primer grado de la locura. El trabajo

Filed under: Filosofía — Gilberto Salas abril 21, 2009 @ 8:04 am

El otro día hablaba que la enajenación o éxtasis ahora se había convertido en locura. Esta locura tenía tres grados. El primero era el trabajo. Así, el trabajo con el cristianismo se realizaba con el sudor de la frente, pero en la época del romanticismo se rehabilitó con el idealismo alemán. Para Fichte era la tarea como actividad, que pertenecía tanto al Yo general como al individual como persona. En Hegel el trabajo era el reconocimiento de la persona por otras en comunión del ser trabajador y consumidor. Ahora bien, para sentar las bases de la propiedad como dinero y basándose en la idea del valor de igualdad de la cosa, planteó que el trabajo abstracto era hacer de la cosa consciencia. Para Hegel el trabajo abstracto también era actividad que se concretaba en el ser individual de la existencia en cuanto este yo elaboraba las cosas necesarias para ella, extrañando el objeto (sacando fuera de sí como lo extático), que era una negatividad y a la vez conciencia. El trabajo extrañaba parte de sí mismo y se reflejaba en el objeto que era una posesión como conciencia del sujeto en su negatividad. Pues bien, Marx suprimió la filosofía abstracta y por tanto la capacidad subjetiva de hacer y producir del sujeto de Hegel, dando lugar a un naturalismo objetivo y convirtiendo al hombre en un ser genérico y objetivo. El hombre ya no era individuo subjetivo que pertenecía a un Yo abstracto, sino un objeto que en sí mismo era un ser común y general.

Entonces, si con Hegel y el idealismo alemán el trabajo era una actividad que consumía las 24 horas del día, y que pertenecía al sujeto en cuanto por él podía ser propio y singular, con Marx el trabajo pasaba a ser objeto o la transformación de un objeto por un objeto que era el hombre. El problema estaba en que para Marx el ser genérico, que era el hombre, solo podía transformar los objetos, es decir, trabajar para cubrir las necesidades básicas e intelectuales, ya que cualquier excedente no pertenecía al hombre y si así lo hacía el trabajo se convertía en trabajo alienado, en locura y si por ello recibía dinero la locura era mayor, ya que este la fomentaba aún más.

Para Marx el trabajo es forzado porque extrae la esencia del hombre genérico a través de un salario que es quitarle la esencia de ese ser y volverlo loco. En realidad ha conseguido que el trabajo que depende de un salario sea sufrimiento y que es la locura del individuo. Hoy en día casi todo el mundo piensa que el trabajo consiste en producir durante una cantidad determinada y medida de tiempo, para recibir una paga que le permita comprar sus necesidades y un excedente para sus caprichos y lujos. Es decir, se piensa dentro de la enajenación y la locura del tiempo medido del trabajo, que por supuesto pensado así, a más de uno le resulta insoportable, porque estar dentro de un horario, que acote su libertad, es entrar en la locura y salir de ella cada día de su vida. Y lo más curioso del caso es que la gente persiste en su locura con tal de estar dentro de esa tiranía del tiempo y de tener la estabilidad del salario fijo, que por supuesto lo convierte en objeto del tiempo medido.

Esta idea cambia cuando no se piensa en salarios ni en trabajo acotado por un horario, sino en una actividad diaria completa de 24 horas a la que se llama trabajo. Trabajar es vivir, pensar, desarrollarse como esencia, es decir, como un ser-para-sí diría Hegel, que en realidad es desarrollarse como persona. El problema de Marx es que considera al hombre como objeto dentro de una naturaleza objetiva que se reconoce entre sí como objeto. Hegel y el idealismo alemán consideran que el hombre es algo más, es pensamiento y ello conlleva a realizar su esencia a través de la razón práctica consigo mismo y los demás. Esta esencia solo se consigue en la tarea diaria, que es la actividad del vivir. A esto lo llaman trabajo y esta lejos de la locura.

Un saludo desde la Hora Española

Tecnología española. La chapuza

Filed under: Hora Española,Ingeniería y Diseño,Innovación permanente — Gilberto Salas abril 20, 2009 @ 8:05 am

La base de la tecnología española o su futuro es convertir nuestra clásica chapuza en tecnología propia. No quiero ser peyorativo ni desvirtuar el potencial creativo español, sino al contrario, elevar el rango de la imaginación del español sin estudios a la base de nuestra propia tecnología.

Dice Heidegger en La pregunta por la técnica que la causa de las cosas o su producción surge de cuatro causas que son la material, formal, eficiente y final entre las cuales todas son corresponsables de la cosa y no solo una. En el caso de un reloj la materia es lo que se compone como el bronce por ejemplo de un Juntor. La forma es la que le da el diseñador y la causa final es para lo que está hecho que en nuestro caso es transmitir la idea del tiempo propio e individual del yo mismo desvirtuando el tiempo medido de lo genérico. Actualmente lo que más se enfatiza de la causa en la técnica es la eficiente que es el proceso de fabricación en sí. Por lo tanto la causalidad de la cosa por la técnica es tetra responsable y no solo de la eficiencia y complicación de un proceso de fabricación tecnológico. Es aquí donde interviene la imaginación del español en la técnica.

La chapuza española es el origen de esta causalidad entendida de un modo de corresponsabilidad cuádruple. La cosa que se presenta contiene en sí misma la solución dentro de los materiales de que se dispone, la forma hallada para esa solución, que es la causa final, a través de la eficiencia del técnico-chapucero nacional. Con esto quiero decir, que en la mayoría de las empresas en España existen soluciones técnicas de compromiso a las que se llaman chapuzas, que pueden ser el origen de una tecnología nacional si ellas suben un peldaño en su desarrollo tecnológico. ¡Cuántas de estas soluciones provienen de artesanos y obreros que en sí mismas son grandiosas, pero que se pierden por no llevarlas a un nivel superior!

Muchas soluciones o causas finales provienen de apaños a problemas que aparecen en la sinergia de corresponsabilidad de la cosa-causa. Por ejemplo no es lo mismo producir con aluminio que con acero y las soluciones muchas veces se ven en el momento y se apañan, pero en España esas soluciones solo tienen el grado de chapuza y no evolucionan a tecnología propia. Así recuerdo cuando un español que había trabajado en Alemania me decía que el trabajador español era muy apreciado allí por su capacidad de solucionar problemas de las máquinas debido a las “facultades tecnológicas propias de su idiosincrasia”, a lo que aquí llamamos de un modo devalorativo “hacer chapuzas”. Hasta los mismos chinos, con su imaginación, han conseguido en veinte años hacer que la chapuza china se convierta en esbozo de su nueva tecnología, que empieza a asustar a sus competidores. Mientras tanto en España estamos derrochando esa capacidad tecnológica en ciernes precisamente por mirar a otras partes y no al alma de las empresas, que son las chapuzas con la que solucionamos los problemas diarios. Esta es la base de nuestra tecnología en España, conseguir que la chapuza nacional alcance el nivel tecnológico requirido sin tanta inversión en I+D, que en realidad es lo que han hecho los chinos con las suyas.

Un saludo desde la Hora Española.

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