EXTático

El valor de la marca España en la actualidad

Filed under: Hora Española — Gilberto Salas julio 1, 2011 @ 7:54 am

Posiblemente si existe alguna marca que haya disminuido su valor actual ha sido el de la marca España. A día de hoy y con una crisis en marcha, donde muchos de los denunciantes de los estereotipos negativos de los españoles han confirmado sus razones, apostar por esta marca posiblemente es una pérdida de tiempo y de dinero.

La imagen de España como marca se ha sustentado en dos arquetipos, según el Proyecto marca España, el arquetipo ilustrado del siglo XVIII y el romántico del siglo XIX. En el primero si bien se nos consideraba europeos, los adjetivos que definían a los españoles eran, fundamentalistas, indolentes, astutos, avaros, conquistadores, católicos, basados más bien en la Leyenda Negra. El arquetipo romántico describe al español como anarquista, hipertolerante, hiperactivo, apasionado, generoso, guerrillero, pagano, que se acerca a lo oriental más que a lo europeo y civilizado. Según el proyecto, los ingleses nos ven dentro del arquetipo ilustrado mientras que los alemanes y franceses nos ven desde el arquetipo romántico.

El proyecto en la actualidad describe a los españoles dentro de los países que son expresivos y cálidos, al contrario que los países fríos e instrumentales. La serie de adjetivos de esa nueva imagen de España sería buena para vivir pero poblada de gente nada fiable aunque divertida. Desordenada, chapucera e indolente pero creativa, con buen gusto y apasionada. Todo ello identificado con el sol y playa típicos de nuestro entorno. Por el contrario, los países fríos e instrumentales, como Alemania e Inglaterra se caracterizarían por gentes trabajadoras, fiables aunque aburridas. Eficientes, rigurosas pero poco creativas y de mal gusto, de carácter triste y más bien frío. Se identifican con la nieve y la lluvia. Todos estos adjetivos no dejan de ser apreciaciones aunque tengan carácter sociológico dentro de un estudio de campo, aunque el que haya estado en estos países no le extrañará ninguno de esos adjetivos.

No cabe duda que la imagen de un país, que es lo que representa su marca como valor de mercado, depende de sus gentes, pero bastante de su economía. Por ejemplo, la marca Japón no valía absolutamente nada hasta 1960. Era bastante común identificar el “made in Japan” con productos de muy mala calidad, incluso comparados con los mismos productos españoles de aquellos tiempos. Hablar de lo japonés era sinónimo de copia mala, apelativo que ahora lo incorpora el “made in China”. En la actualidad el “made in Japan” conlleva los conceptos de calidad total, de tecnología punta, de innovación, de diseño, de eficiencia y demás adjetivos, que permite a los japoneses estar orgullosos de representar a esa marca, como trabajadores que pertenecen a esa empresa que constituyen la marca Japón.

Si nosotros hacemos una comparación con Japón por ejemplo, coincidimos en el desarrollo económico en la misma década entre los años 60 y 70, alcanzando estar entre las diez primeras marcas económicas e industriales del mundo gracias a los famosos planes quinquenales, que quedaron truncados con la llegada de la democracia en España. Si bien se adquirieron nuevas capacidades políticas necesarias en pueblo que despegaba económicamente, en cambio no se reconocieron los logros del anterior gobierno y nos enfrascamos en la lucha eterna de los particularismos propios de los diferentes pueblos de España. El problema, mas que apaciguarse cada vez toma mayor fuerza y ya es hora de preguntarse si vale la pena continuar con la marca España o dejar que cada pueblo que habita la península ibérica exprese sus propios estereotipos para su propia imagen de marca, para su propio desarrollo económico dentro de una Europa sin fronteras.

Por ejemplo, ¿es justo que a los vascos y catalanes se les clasifique dentro de los adjetivos de indolencia o poco fiables? ¿Son gente divertida y cálida los gallegos? ¿Y los extremeños, son creativos? Como se puede observar, mucho de los apelativos que son conocidos de los países instrumentales podrían adjudicarse a muchos de las gentes del norte y de la España central. Se diría que los estereotipos de los españoles coinciden con las zonas más calidas de España en lugar de una generalización arquetípica, ya que el carácter de los diferentes pueblos de la península, en realidad son muy diferentes para que sean encasillados y ellos mismos quieran estar encasillados en los arquetipos representativos de lo español. Por ese motivo y más ahora en época de crisis económica, donde los aspectos negativos de los estereotipos surgen con mayor fuerza, es comprensible que los particularismos defiendan su propia idiosincrasia, apartándose de una marca España que en la actualidad equivale al “made in Japan” anterior a los años 60, cuando lo japonés era sinónimo de mediocridad.

PROYECTO MARCA ESPAÑA

La falta de curiosidad del español

Filed under: Hora Española — Gilberto Salas marzo 12, 2011 @ 1:47 pm

Dice Ortega en España invertebrada que uno de los grandes defectos del español no es la envidia ni el tan cacareado individualismo, sino la falta de curiosidad por lo que hace el otro. Toma como ejemplo a la sociedad francesa para explicar este peculiar defecto de nuestra gente. Ortega explica que todos los franceses están al tanto de lo que sucede en cada rincón de su país, participando de ello tanto el francés del norte como el meridional. En España, por el contrario, somos muy provincianos, más bien aldeanos diría yo, mirando hacia nuestra propia tierra, ciudad o pueblo, abstraídos de lo que sucede en el resto de las comunidades. Ello conlleva a producir una sociedad disociada, nada elástica y sin estructura. El localismo del español, lo hemos vivido todos en nuestra infancia incluso cuando se subrayaba que España era Una. Comprobábamos que las Españas eran muchas cuando íbamos a pelearnos al pueblo de al lado, porque se llevaban a nuestras chicas o por cualquier motivo nimio y sin llegar a conocerlos durante toda la vida. Los del otro pueblo no pertenecían a nuestra sociedad localista.

Ahora bien, si España es una sociedad de disociados, como explica Ortega, es debido a esa falta de curiosidad del español por saber algo del trabajo del vecino, y por supuesto, de más allá del pueblo o de la provincia. En su comparación con la sociedad francesa explica que allí un militar se puede acercar a un escritor y saber algo de su obra, y este mismo escritor estará al tanto de las campañas del militar en el Sahara o en Siria. Lo mismo ocurre con todo tipo de oficios. Por ejemplo, el industrial, figura tan vilipendiada en nuestra sociedad española, será reconocido por sus mismos obreros y valorarán su trabajo dentro de la colectividad y viceversa. El industrial estará al tanto de lo que fabrican sus obreros, de su cometido y lo mantendrá en alta consideración, por ese interés y curiosidad que abriga el francés para todo oficio dentro de la sociedad en que habita. Todo lo contrario que en España dice Ortega, la falta de curiosidad innata en el español y del interés por lo que la labor del prójimo nos puede enseñar, convierte al español y a la sociedad española en una serie de compartimientos estancos, todos ellos separados sin conexión e interrelación, transformando a España en ese país de disociados. Al militar español le da exactamente igual lo que suceda fuera del cuartel, al industrial mientras más lejos del obrero mejor y el obrero solo está pendiente de cuánto y de qué manera le explotan para exigir más derechos para tomarse el bocadillo tranquilamente y alcanzar la jubilación con el salario completo, sin interés por nada de lo que sucede más allá de la máquina.

La falta curiosidad del español por la labor del otro no significa que pase desapercibido ante su mirada. En la actualidad lo que prevalece es la curiosidad por el poder de la gente que tiene dinero. Ortega no vislumbró la importancia que supone para los españoles el poder del dinero en la misma sociedad disociada y localista del tanto tienes tanto vales. Ortega explicaba que el español no era un ser propiamente dirigido a obtener el poder social a través del dinero, ya que pensaba que en otros países era mucho más grande. Claro que cuando publicó España invertebrada no habíamos padecido una guerra, que grabó en el inconsciente colectivo la necesidad de sobrevivir, y eso solo lo proporciona el dinero en nuestra sociedad actual. Lo que ha ocurrido es que la falta de curiosidad se ha transformado en necesidad por la supervivencia, y por ello, el español vuelca su interés en el vecino que gana dinero, ya que solo tiene como muestra el ámbito local, su entorno más próximo por su espíritu provinciano.

En España no se admira el trabajo del otro por la labor que desarrolla en la sociedad sino más bien por lo que gana. Ello conllevará a que intente desarrollar la misma ocupación del próspero vecino para ser reconocido por la sociedad local, ya que más allá no existe el mundo. Por ejemplo, si el vecino tiene un bar que funciona, el español pensará “si este tío gana dinero y yo soy mejor, ganaré mucho más si monto otro” Así, España es el país que mas bares tiene por metro cuadrado solamente por el hecho de que el interés y la curiosidad del español se centra en el ámbito local y no busca nuevas expectativas en otros lugares. Este ejemplo se puede extrapolar a todos los niveles y oficios de la sociedad española. Si los dentistas les va bien, todos dentistas aunque sea con cursos de fin de semana y uno por habitante, si los taxistas ganan dinero todos taxistas y si para trabajar hay que tener un título todos titulados. Esa es la verdadera falta de curiosidad del español, que no existe interés por lo que sucede más allá de lo que sucede al vecino, y este es la guía por la se que rige nuestra vida, la de un localismo exacerbado hasta tal punto que ahoga nuestra imaginación. Si a esto se acompaña el miedo a la novedad innata en el carácter del español, nos enfrentamos a una sociedad disociada, provinciana, tradicional en exceso y localista, incapaz de atreverse a afrontar los retos que plantean los problemas de la actualidad, dejando en manos de los políticos lo que debería de hacer la propia sociedad. Mientras no cambie este pensamiento y esta manera de ser, la frontera de Europa empieza en los Pirineos.

Diseñando los puentes del HÑ-1

Filed under: Hora Española,Ingeniería y Diseño,Movimiento — Gilberto Salas febrero 23, 2010 @ 4:35 pm

El primer paso para alcanzar un alto nivel en micro mecánica tal y como queremos en EXTático ha sido diseñar nuestras propias puentes, antes que empezar a construir más elementos.

Para ello hemos tenido que construir con el Inventor sólidos en 3D a partir de tecnología inversa. Para ello hemos necesitado medir todas las distancias entre ejes, módulos, pitch circulares, ratios de engranajes, etc., con lo cual hemos podido simular la platna del Unitas que será la base de nuestros puentes.

Hemos aprendido mucho, ya que de la teoría a la práctica hay un largo trecho. Conocer el momento de inercia de un volante, la influencia de la amplitud con el factor de calidad o el CGS, son muchas horas de Teorie d´Horlogerie y de Inventor

Lo bonito es que está dando resultados y puede que en septiembre empecemos este proyecto, antes de continuar con el barrilete de 72 horas, el cambio de volante, la reserva de marcha y demás proyectos que poco a poco irán apareciendo. Dentro de poco presentaremos los nuevos puentes en el foro para dar una explicación más precisa.

Y hecho en Alcoy por aquello de la moral, que va a ser que sí que es cierto

Un saludo desde la Hora Española

Un alemán y la impuntualidad española

Filed under: Concepto,EXTático,Hora Española — Gilberto Salas diciembre 22, 2009 @ 9:35 am

 

Hasta los españoles nos hemos creído nuestros propios tópicos con respecto al tiempo, pero tiene que ser un alemán el que nos explique el porqué de nuestra impuntualidad, asunto que desde aquí en EXTático siempre estoy aclarando. Cuando se habla del tópico de la impuntualidad como un estereotipo propio del español, se describe desde la perspectiva del tiempo medido y cronometrado, una faceta del tiempo fordista, cuyo máximo exponente artístico fue la película Metrópolis de Fritz Lang. Trabajo robotizado, alienación mental y autoritarismo del tiempo. A eso es lo que se rebela el español de un modo inconsciente, con su falta de respeto a la autoridad universal del tiempo por su manera peculiar de expresarla.

Dietrich Schwanitz escribió en 1999 La cultura todo lo que hay que saber. En este libro realiza una especie de síntesis de toda la cultura de occidente para los alemanes. Historia europea, literatura, filosofía, música, arte, etc., recopiladas de una forma amena y precisa, quizá un poco para impresionar en las cenas con los amigos y conocidos sobre nuestra capacidad de ser cultos. Hay un apartado al final del libro sobre lo que tiene que saber el hombre de mundo de los diferentes pueblos de occidente. Por supuesto, no pueden faltar los españoles y nuestra peculiar relación con el tiempo.

Dice este alemán que los españoles somos aristocráticos y masculinos y empieza a explicar nuestro sentido de la puntualidad, que se refleja en la negativa a que el trabajo limite nuestra libertad. Textualmente dice que el español no está dispuesto a convertirse en esclavo de programas de trabajo, de rutinas que coarten su manera de ser. De ahí que se adapten a las nuevas circunstancias, la llamada improvisación e intuición de nuestra propia idiosincrasia, para seguir mandando sobre el tiempo y que no seamos sus esclavos. Concluye D. Schwanitz que comprender la falta de puntualidad de los españoles sería medirnos por el rasero de los alemanes, es decir, desde la perspectiva del tiempo luterano y fordista que conlleva el espíritu del trabajo en cadena. La impuntualidad española “no expresa una falta de sentido del tiempo, sino que es una forma de demostrar que se es libre, que no se está dispuesto a planificar la vida y arrebatarle toda la espontaneidad”, dice Schwanitz. Esto lo dice un alemán, que no son dados a reconocer virtudes en otros pueblos.

En la actualidad y con la llegada de la sociedad de información, las formas de trabajo dentro de un horario rígido, como el fordismo y el toyotismo o cualquier tipo de relación laboral que nos vincule la productividad con el tiempo medido está cambiando. Hoy en día, las empresas lo que quieren es el talento de sus empleados y no la fuerza productiva de su capacidad de trabajo unido a sus horas de producción en la empresa. Aunque en España esta manera de ver el trabajo no está asentada ni mucho menos, en otros países sí que se empieza a reconocer que la productividad está ligada al talento y la creatividad y no a las horas de trabajo delante de una máquina, sinónimo del tiempo monacal, de aquellos robots de Metrópolis. Por lo tanto para ser creativos, hay que ser libres o poseer nuestro propio tiempo. Si se trabaja con el ordenador, las ideas no surgen dentro de un horario, sino que muchas veces aparecen cuando menos te lo esperas y eso es trabajo productivo.

Por eso, hay dos maneras de ver el tiempo. Una, la monacal, anglosajona y calvinista, que es sinónimo de cadena de montaje y autoridad, y la otra, la libre y espontánea del que quiere poseer su propio tiempo. Esto es la Hora Española, el tiempo del ser libre. Cualquier otro sentido es sacar las cosas de contexto.

Un saludo amigos EXTáticos

Ver El origen de la puntualidad

Murcia EXTática

Filed under: Hora Española,Tecnologías del estar-bien — Gilberto Salas octubre 21, 2009 @ 10:25 am


Entierro de la sardina

Murcia es una de las ciudades más bonitas de España. He tenido la suerte de visitarla varias veces desde muy pequeño y siempre he tenido un vínculo con ella. A pesar de su climatología estival, que posiblemente sea una de las ciudades más calurosas de España, toda ella es mágica. Los espacios visuales, los lugares, el mismo sonido que nunca es decibélico, hacen que la visita sea obligada, y si se puede, en época de alguno de sus festejos, que recuerdan al tiempo pasado. Por ejemplo, el entierro de la sardina contiene muchas connotaciones del tiempo EXTático, que significa una comprensión del tiempo como regeneración o evolución. El tiempo pasa y lo malo que se lleva en él, los tristes recuerdos se entierran en un acto que propone el perpetuo cambio de nuestra realidad, para siempre poder comenzar una nueva acción.


El ayuntamiento


La semana santa de Murcia es embriagadora y estética, ya que los pasos utilizan las esculturas de Salzillo, cobran vida cada vez que salen en procesión. No he visto las de Sevilla, pero las de Murcia son una experiencia EXTática, que nos recuerda, por qué no, a nuestro pasado más contemplativo, el éxtasis de la memoria.


El tontódromo, que es como les gusta llamar a los murcianos a la calle Trapería, ya que es el lugar de reunión de los niños pijos de Murcia


El Casino, algo así como el Círculo Industrial de Alcoy donde está ubicado nuestro departamento de I+D de la Hora Española y tecnologías del estar-bien.


La catedral de estilo gótico, renacentista y barroco. Por la noche es muy singular su iluminación, que vale la pena quedarse a cenar en alguno de los chiringuitos que la rodean, limpios y de buen precio. La atmósfera es completamente EXTática.


Museo Salzillo donde se exponen muchas de las esculturas de este escultor barroco del siglo XVIII.


Sardina encallada en el río Segura, fuente de la huerta murciana.

Editando este post me han venido muchos gratos recuerdos de mis amigos y vivencias en aquella preciosa ciudad, desde que iba a comer al Rincón de Pepe con mi familia hasta la actualidad. Dejo un par de enlaces que son los que conozco personalmente.

Un saludo desde la Hora Española
Hotel Hispano y restaurante

Hotel Rincón de Pepe y restaurante

Diseño español en Londres

Filed under: Hora Española,Ingeniería y Diseño,Innovación permanente — Gilberto Salas septiembre 18, 2009 @ 7:26 am

A finales de este mes de septiembre en se podrá ver en londres una exposición sobre jóvenes diseñadores españoles Eyes On Spanish Design. La muestra será de nueve diseñadores jóvenes elegidos por el Intituto de la Juventud. Estos se han elegido debido al uso de materiales tradiconales con nuevas formas gráficas o innovación en el proceso de manufacturas. Quizá el único pero, y por decir algo, es que se concentra en el mundo del mueble, pero hay algunas formas verdaderamente sorprendentes.

Detalles de la esfera roja del Juntor

Filed under: Concepto,EXTático,Hora Española — Gilberto Salas septiembre 15, 2009 @ 3:10 pm

Alex ha hecho un render en V-Ray con bastante detalle de la esfera de carbono rojo del Juntor. En él se observa muy bien el color, el carbono, el lector de movimiento. Quizá lo que se echa de menos es los indicativos del Lector y la Hora Española que se leen en la esfera terminada. Aun así, creo que va a relucir bastante con todos los materiales del Juntor

La esfera girada es preciosa o por lo menos a mí me lo parece. Con todos los post de filosofía de este mes, casi me parece obligada que la esfera se desmarque del tiempo medido. El tiempo de la Hora Española y del Yo EXTático.

Hora Española-1. El movimiento

Filed under: EXTático,Hora Española,Movimiento — Gilberto Salas julio 13, 2009 @ 9:48 am


Logo

He rebautizado el movimiento que estamos empezando a diseñar. Ya no se va a llamar el EXT Tipo 1 sino que de ahora en adelante cuando nos refiramos a él hablaremos del Hora Española-1 o en con su logo de HÑ-1, que será el primer movimiento de una larga serie de ellos.

En principio puede que usemos bastates elementos de ETA, pero poco a poco los iremos sustituyendo. Al cambiar el diseño de la caja, se cambiará el diámetro de encajonamiento del calibre, lo cual hace que la distancia de la rueda de centro a la rueda de segundos varíe, y por lo tanto, platina y puentes compltamente nuevos para esa nueva cofiguración. La idea es que las ruedas de engranajes y los piñones se fabriquen de una sola pieza. Además, que los rubís sean sustituidos por rodamientos en ejes de 1mm. También queremos colocar la rueda de horas fuera de la cañón para hacer una especie de tablero de instrumentos en la serie motor. Todo esto será en los próximos años, pero de ahora en adelante se hablará del HÑ-1.

Un saludo desde la Hora Española

Ultimando los Juntores en Mecanizados Pardo

Filed under: EXTático,Hora Española,Ingeniería y Diseño — Gilberto Salas julio 1, 2009 @ 3:11 pm


Andrés, Gilberto, David en Mecanizados Pardo

Hace un año cuando empezamos el diseño de los Juntores, sabíamos que el reto que nos poníamos delante era muy grande, fabricar cajas de relojes en España. Hay varias marcas que lo hacen, pero que surjan de cero, trabajen con todas las herramientas de diseño que se disponen en el mercado, como el Inventor, el Rhino o el Tellwatch, creo que no hay ninguna. Así que contactamos a través de una empresa de software de diseño industrial con Andrés, gerente de Mecanizados Pardo especializada en ruedas de engranaje y piezas industriales grandes. Le explicamos nuestras ideas y le enseñamos nuestros archivos, con la primera ventaja de que ellos también usan el Inventor. Hemos trabajado conjuntamente en equipo, que si no hubiera sido así, nunca hubiéramos fabricado los Juntores.


Bronce, acero, titanio, acero

Con esta máquina de tres ejes han podido hacer este maravilloso trabajo, fruto de una experiencia compartida. No es solo la máquina la que trabaja, es la habilidad de los operarios de la empresa como David o Rafa, con Andrés al mando la que hace que se resuelvan los pequeños detalles que son acumulativos y que se convertirían en un gran impedimento.

Hay que tener en cuenta que se tuvo que realizar los útiles adecuados para llevar a cabo el mecanizado, solucionar el problema de la rosca que les habíamos dado, el soporte para el movimiento, la tolerancia exacta para conseguir un máximo de hermeticidad, el fresado de las muescas para la llave en su posición exacta, la tolerancia de los tubos con respecto a la luz de la caja, para que se acople justo a la medida del cierre de la corona. Y por si fuera poco, van a tener que abrir un poco la luz del tubo de las coronas hechas en Suiza, que nos las han enviado diferentes del plano que les dimos a los suizos, con una luz de 1,1, con lo que no pasa la tija. Y a esto se le llama precisión y exactitud suiza.   


En la foto se ve cómo están juntos Juntores y engranajes, maridando muy bien en el taller de mecanizado.


El Juntor 1 probando el tubo para su tolerancia ideal. Al fondo un Juntor de bronce

Todo esto fabricado en en España, pensado por españoles en la Hora Española y para todo el mundo. ¿Quién dice que no somos competitivos? Aquí hay mucho potencial, pero es necesario que nos lo creamos y dejarnos de pisos y dinero fácil. Hay que currárselo.


Algunos cachorros de la camada a punto de abandonar el nido.

Ya solo resta pulir las partes que van a ir a espejo o satinadas, suavizar los bordes y grabar los números de serie, que eso lo haremos en EXTático. Este mes empezaremos con la correa, ya que no podíamos empezar hasta que estuvieran terminadas las cajas, ya que si bien en los planos es muy fácil de hacer, en la práctica tiene sus pequeños trucos que hacen que los Juntores queden perfectos.

Un saludo desde la Hora Española

El tiempo y Freud

Filed under: Filosofía,Hora Española — Gilberto Salas junio 9, 2009 @ 10:38 am

Uno de los más interesantes constructos de la mente humana es el propuesto por Freud en relación al tiempo. Aunque esta idea que voy a exponer no se desarrolla de un modo explícito en el pensamiento de Freud, sí que es un consecuencia inmediata de su exposición de la teoría psicoanalítica.

Para Freud la mente humana se compone del yo, el ello y el superyo, donde cada uno de estos constructos contiene una consciencia y una inconsciencia. Es decir, si el ello es lo inconsciente pleno como los impulsos internos y el superyo que es lo interiorizado por el yo, es decir, las conductas que nos enseñan, que asimismo es inconsciente, el yo es el carácter que aparece como un mecanismo de regulación entre los impulsos del ello y las demandas y exigencias de la moral del superyo. Este yo en realidad es un complejo mecanismo de defensa entre el ello y el superyo, que cuando no está sublimado, es decir, sano, se caracteriza por unas formas de conducta que son defensas que desarrolla ese yo o formas patológicas de actuación, como son la formación reactiva, la identificación, la negación, etc. y sobre todo la represión, que es la base de la teoría de la patología de la neurosis. La mayoría de las experiencias que pueden causar una renuncia al placer o que son angustiantes para el yo, quedan almacenadas en el inconsciente, aunque se expresarán dentro del carácter del yo como sus mecanismos de defensa, que son la transferencia, la negación, la identificación, etc., que no son más que volver al pasado reprimido. El problema es que el yo actúa en base a estos mecanismos de defensa, que no es más que el inconsciente reprimido, el pasado revivido una y otra vez sin ser consciente de ello.

Así, el yo dentro de la teoría psicoanalítica o de la psicopatología de la neurosis es tiempo pasado. No se puede hablar de recuerdo, ya que este es un rememoración consciente del tiempo pasado en el presente. En realidad, el presente del yo freudiano es pasado así como el futuro, ya que todo lo que está por suceder y actuar se enfoca, no dentro de la experiencia valorativa de lo consciente, sino del tiempo pasado inconsciente de lo reprimido. Por ejemplo, en las relaciones entre personas el yo freudiano de la represión afronta la relación entre sexos como si fuera su padre o su madre y no dentro del carácter individual y propio o sublimado como diría Freud. Las situaciones transferenciales, que son estas relaciones interpersonales dentro del yo neorótico freudiano, son relaciones de tiempo estático, es decir, el pasado detenido y revivido una y otra vez, como explica Freud en Más allá del principio del placer. Lo repetido no es recuerdo sino revivir una y otra vez la experiencia reprimida del pasado, el tiempo pasado como presente sin ser presente, y el futuro tampoco es incierto sino siempre pasado para este yo neurótico.

El tratamiento del psicoanálisis vendrá a establecer una sublimación, que no es otra cosa que desatascar la repetición del tiempo pasado del yo neurótico, para integrar las tres formas del tiempo en el yo, pasado, presente y futuro. Así, el yo sublimado tiene futuro y su presente se elabora dentro de ese círculo temporal de los tres éxtasis del tiempo. La sublimación permite dejar al margen las relaciones de transferencia parentales, es decir, tratar a las personas como si fueran el padre o la madre, para ser autónomas y singulares, dando a cada individuo su propio tiempo dentro del contexto de relación.

A pesar de que las teorías de Freud han quedado obsoletas dentro del campo de la psicología y psicopatología, no así los constructos que podíamos llamar filosóficos, donde entran los conceptos que hemos expuesto. En filosofía los constructos filosóficos son creaciones del pensamiento y se utilizan para fundamentar o exponer una teoría con el solo hecho de esa proposición teórica, que tenga una consecuencia práctica dentro de la filosofía, pero no para una un tratamiento de alguna patología. En el caso de los conceptos del yo freudiano, lo interesante a mi juicio, es la implicación que conlleva estos constructos en relación al tiempo y la posible aplicación a un individuo que quiera manejar estos constructos para su propio provecho, como sucede en todos y cada uno de los conceptos filosóficos del pensamiento. Como consecuencia de esto el tiempo en Freud se caracteriza por tiempo pasado dentro de las relaciones estáticas y tiempo circular dentro de las relaciones extáticas.

Un saludo desde la Hora Española

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